domingo, 27 de diciembre de 2009

Ninja s XXI



La última incursión de los hermanos Wachowski (Matrix) en la producción se llama Ninja Assasin y nace con la pretensión nada baladí de ser la mejor película de ninjas de la historia. Vehículo a favor de las escenas de acción (la mayoría absolutamente espectaculares, con esa decapitación inicial que marca claramente el rumbo a seguir), Ninja assesin transcurre por senderos que no son nuevos, pero resulta en su exactamente hora y media de duración, un excelente homenaje a todo el cine de artes marciales destilado a ambos lados del oceano. Bañada en sangre, el film aporta un agradable aroma eurotrash, con los GEO europeos dando el callo contra las hordas ninjas mientras los espectadores agradecen no estar al otro lado de la pantalla.
Calificación: ***. Agradable para los aficionados a las artes marciales, los demás abstenerse.
Lo mejor: Su protagonista, el coreano Rain, todo un descubrimiento.
Lo peor: el guión está poco trabajado y muchas escenas de lucha nocturnas son confusas.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Planet 51: buen intento


La animación española recibió con alborozo el estreno de Planet 51 como si de la tierra prometida se tratara. Un film de alto presupuesto, con voces americanas para intentar el salto al mercado internacional y con una calidad en la definición que empieza a acercarse a la de las grandes mayors americanas. Sin embargo, Planet 51 no llega a ser una apuesta redonda: resulta excesivamente larga, se hace pesada y tiene un guión previsible. Los responsables del film no deberían olvidar que no basta ser pionero y conseguir una buena financiación: si la historia no es redonda, puede resultar que la peli acabe siendo una más dentro de los estrenos navideños. La respuesta en taquilla está siendo buena y es importante hacer industria, pero hay que cuidar más el producto si queremos acercanos a Pixar.
Calificación: ***. Siendo generosos.
Lo mejor: La animación española sigue dando pasos adelante.
Lo peor: Unas expectativas demasiado hinchadas por el marketing.

Spanish movie: tronchante



Con una cierta frialdad ha recibido la crítica esta comedia que nace con vocación de blockbuster y que de momento ha recibido la bendición de la taquilla alcanzando el número uno. Está siendo 2009 un año dorado para el cine español, con una docena de películas que están triunfando de forma extraordinaria para lo que nos tiene acostumbrado el cicatero público español, cicatero con lo hecho en la tierra patria. Deciamos de la frialdad crítica ante una propuesta que apuesta directamente por el plagio de la saga Scarie Movie, pero poniendo el énfasis en la vis cómica y no en el miedo. Nunca el cine español había tratado de copiar de forma tan descarada una fórmula tan americana aplicandole parámetros españoles. Esto ya vale nuestro aplauso porque supone un gran atrevimiento decirle a la audicencia: ahora no teneis excusa para no verla, porque habeis ido a todas las Scarie, Date, Hero, etc Movie y esto es lo mismo pero con pelis españolas. Una apuesta refrendada por los plagiados (Amenabar o De la Iglesia, entre otros) y que tiene su momento culmen con las apariciones de Chiquito de la Calzada y Leslie Nielsen. Pero lo más importante de este film no es su innovación sino sus efectos: la sala de cine estaba llena y la gente se la pasó riendose a mandibula batiente todo el film. Qué importa que no haya historia, que el guión no se sostenga o que los gags a veces sean más simples que el mecanismo de un chupete: ¡tiene gracia! Por fin una peli en la que te ríes con ganas y sales con dolor de tripa de tanto reir. Ese es el fin de la comedia. Y conmigo lo consiguió. Algún conocido señaló que no había encontrado divertidos los sketchs. Le contesté que se lo haga mirar, porque era humor primario y poco sofisticado, pero humor de carcajada. Olvidense de los críticos y otros snobs, veanla, porque presiento que no será la última, sino la primera de una nueva forma de hacer cine español.
Calificación: **** Han leido bien.
Lo mejor: No paras de reir.
Lo peor: Le falta mala leche y podrían haber cabido muchas más películas.

Eternos

Gran titular el de la vanguardia tras convertirse el Barcelona en el primer club de la historia del fútbol en ganar todas las competiciones en el mismo año. Una gesta que quedará para los anales. Disfrutad de la narración de la SER de la final del Mundialito.

http://www.youtube.com/watch?v=VFy95r2H_8Y










viernes, 25 de diciembre de 2009

Lobos machotes contra vampiros andróginos: Luna nueva






La saga Crepúsculo se ha convertido en la sucesora de Harry Potter en lo que se refiere al favor del  público norteamericano, y por extensión mundial y en lo que tiene que ver con la literatura de fantasía. Pero este fenómeno de masas cuenta con un público diferente: hordas de adolescentes e incluso madres atraídas por la figura legendaria del chupasangres, aquí actualizado y estilizado en una versión 2.0 propia de esta era de Facebook, gimnasio y cuerpos danone. La mormona Meyer, creadora literaria de la saga, como en su día hizo la autora de Potter, ha encontrado un filón en esta historia de fantasía de amores imposibles y de criaturas semidivinas que se alimentan de sangre, pero cuya alimentación apenas vislumbramos: es el triunfo de la mojigatería norteamericana del amor puro y sublimado, totalmente casto. Toda la tensión sexual se concentra precisamente en la falta de sexo de los protagonistas, empeñados en sufrir y separarse. Entra ahí la figura del hombre lobo, machote y viril leñador que se pelea contra los andróginos chupasangres. Es por tanto un film de exquisita factura, como ya demostró Weitz en la injustamente denostada La brújula dorada, que sin embargo no deja poso y se apoya en un tramposo final a la espera de siguientes entregas. Crepúsculo: Luna nueva es un film que no debe dejar de verse pero que cuenta con una lastimosa caducidad mientras se factura la adaptación del siguiente libro, algo que ya sentimos con el último film de Harry Potter.
Calificación: *** Y gracias.
Lo mejor: Su factura estilizada y la tragedia que rezuman todos los personajes.
Lo peor: Su provisionalidad, es un film puente.

sábado, 5 de diciembre de 2009

2012. Empieza la cuenta atrás...


Los carteles que anuncian las películas nos dicen mucho de ella. En ninguno de los numerosos carteles que publicitan 2012 aparecen los protagonistas, algunos tan solventes como Danny Glover o John Cusak. Y es que quien reina de manera absoluta en este film no es otro que nuestro planeta Tierra. En esta ocasión no es el hombre el que provoca la destrucción del gigante azul, pero el resultado es tan aniquilador que peligra la supervivencia de la raza humana. Y eso Emmerich lo cuenta como nadie. De hecho, ha destruido Norteamérica o parte de ella en cuatro películas: Independence Day, Gozdilla, El día de mañana y la actual 2012. Y en esta última lo hace de maravilla. Las escenas de huida de Los Ángeles se cuentan entre las más espectaculares que se han visto nunca en una pantalla de cine. El film es un carrusel casi continuo de efectos especiales, aunque quizás peca de un prólogo excesivamente largo que hace resentirse el metraje final. El terrible dilema moral que retrata el film es resuelto con demasiada sencillez y subsiste la gran pregunta: ¿cómo elegir a los supervivientes entre 6.000 millones de seres humanos? Una pregunta que ya se planteaba en Deep Impact y que se resolvía con un sorteo a nivel mundial. La resolución en 2012 es mucho más discutible, pero en todo caso no se trata una peli que invite a filosofar, sino, como en el caso de Transformers 1 y 2, a agarrarse al asiento y disfrutar de una velocidad de vértigo. Resulta absolutamente imprescindible ver esta película en salas de cine con una pantalla lo suficientemente grande para que los efectos puedan ser admirados. Y nada de dejarla para el DVD. Es uno de los estrenos de la Navidad y hay q verlo. No valen excusas.
Calificación: *** y !/2. Excelente realización.
Lo mejor: La huida de LA
Lo peor: Un largometraje excesivo y algunos personajes muy caricaturizados.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Destino Final 3D: No apta para cardiacos


No cabe duda que la tecnología 3D ha revolucionado a la industria del cine durante el presente año y que ha llegado para quedarse. Los agoreros que decían que era una moda más y que pasaría empiezan a pedir cola para apuntarse a este fenómeno que ha permitido que en Estados Unidos haya aumentado el número de espectadores a los cines y que éstos se acostumbren a pagar más por ver cine. Y cine del bueno. Directores como Zemeckis, Burton y Cameron, que no son novatos precisamente, ya han claudicado ante este sistema y mientras llegan sus films, aquí tenemos otro aperitivo, más modesto, pero igualmente suculento, para disfrutar del 3D. No cabe duda que llevar gafas durante 90 minutos es todo menos cómodo y que el cine en 3D resulta a veces molesto y extraño. Pero estos inconvenientes son pecatta minuta cuando se puede disfrutar de un film en tres dimensiones. En el caso de Destino Final, la experiencia es realmente terrorífica, sobre todo en lo que se refiere a sustos. No podemos pedir peras al olmo y no estamos ante un Los otros. Pero el cúmulo de efectos y sobresaltos amplificados por el 3D consigue que la platea pegue sus buenos gritos y lo pase bien. Toda la saga mantiene unas constantes de cine gamberro y plagado de gags de humor, consigue no tomarse realmente en serio y acabar siendo una especie de parodia de si misma. La pena es que la muerte ya no aparece representada como en la primera parte: esa inquietante sombra que como la musica de Williams en Tiburón presagiaba que algo malo iba a pasar. Pero desde luego es un excelente film para descubrir sin prejuicios el 3D y además nos permite ver los adelantos en forma de trailer de tres auténticos pelotazos para los próximos meses: Cuento de Navidad, Alicia en el país de las maravillas y Avatar.
Calificación: ***. Entretenida y con excelentes efectos.
Lo mejor: el altísimo grado de realismo del 3D.
Lo peor: No hay suspense, solo sustos. Un final algo tramposo.

La caja


Tiene The box -manía de no traducir una titulo tan simple- muchas virtudes, que permiten a este crítico recomendar su visionado, ya que el espectador normal no lamentará el pago de la entrada para esta función mitad terror, mitad ciencia ficción con cuarto y mitad de drama familiar. Richard Kelly, el director de Donnie Darko, compone una historia perturbadora desde un relato de uno de los genios de la ciencia ficción, Richard Matheson, y consigue, renunciando a los golpes de efecto, impregnar de un ambiente desasosegante a todo el metraje. Esta circunstancia, junto a la hipnótico y agujereada presencia de Frank Langella son las mejores bazas del film. En su contra, la hiperactiva Cameron Díaz, con tropecientos films estrenados este año, no consigue química con su pareja, James Marsden, que desde que salió de la franquicia X-Men parece que ha perdido el rumbo en sus actuaciones. Pese a este notable handicap, el dilema moral que supone la premisa inicial del film es suficientemente poderosa como para que el espectador se enganche hasta el final, si bien la deriva hacia la ciencia ficción resulta tan poco creíble que acaba por desilusionar al espectador. Una intriga más convencional, de tipo mafioso o criminal, quizás le hubiera restado sorpresa pero le habría dado más solidez. En todo caso se trata de un film valiente y rodado con buen pulso que merece la pena ver.
Calificación: ***. Entretenida y con suspense.
Lo mejor: El pulso de Kelly y la presencia de Langella.
Lo peor: Si una pareja no tiene química es mejor elegir otros actores.  

La (mala) madre que lo parió


Encumbrada ya como "una de las mejores películas del cine español", frase hartamente exagerada -donde quedarían El verdugo o Plácido-, lo cierto es que Celda 211 de Daniel Monzón es uno de los films más completos que ha realizado un español en los últimos años. Monzón ya nos encantó en su esperanzador debut de El corazón del guerrero, y ha demostrado que puede volcar en la pantalla una historia absolutamente hipnótica y convencer de ella a sus protagonistas. Especialmente a Luis "Malamadre" Tosar, que compone un personaje fascinante, carne de Goya, y que absorve como un agujero negro al resto de la función. Esta omnipresencia no resulta sin embargo empequeñecedora, ya que la fuerza del guión, el uso medido de la violencia -impactante la secuencia inicial- y el poso moral de lo que se cuenta -incluido el genial apunte de los terroristas secuestrados- son suficientes para sacar adelante la función. NO esperen finales felices, hasta para eso Monzón ha logrado que no le tiemble el pulso. Esperemos que el cine español tome nota de que el cine de género es perfectamente adaptable a nuestras coordenadas y pongan más malamadres en nuestra vida.
Calificación: **** y 1/2. Roza pero no llega a ser obra maestra.
Lo mejor: Tosar, Tosar y Tosar.
Lo peor: Algunos personajes carcelarios, que sea vista como una simple peli de presos.

martes, 3 de noviembre de 2009

(500) días juntos


Una comedia que ha conseguido al aplauso unánime de la crítica sin que yo haya conseguido descubrir por qué.  Empezando por el título con esos inexplicables paréntesis. Se trata de una comedia romántica bastante al uso con la única peculiaridad de que aquí hay una pareja en la cual sólo uno de los miembros está enamorado y la otra parte se deja querer, llegando a ser odiosa para el espectador. "Empújala, empújala por el barranco" llegó a oirse en el patio de butacas ante la maravillosa interpretación de la Deschanel, de impronunciable nombre Zooey. A mi sin embargo se me hizo insoportable el protagonista: es un gilipollas. No existe otra palabra para describir a un arquitecto que se dedica a escribir frases para tarjetas y que cree que está destinado a encontrar el amor verdadero por arte de magia. Pero el gran problema de este film es su condición de comedia que no consigue hacer reír: ni media sonrisa. Debería considerarse una dramedia: comedia+drama. Y resulta un poco pesado esa estructura a base de flash backs and flash forwards. En resumen, un título altamente sobrevalorado y que demuestra el divorcio entre el público (yo)  y la crítica.
Calificación: **. Sí, críticos, han leído bien.
Lo mejor: El trabajo de Deschanel. El mensaje de que una relación sólo funciona si los dos quieren.
Lo peor: Sus ínfulas y el personaje del protagonista, insufrible.

Con Woody, la cosa casi siempre funciona


Es la última comedia de Woody Allen una excelente noticia por varias razones. La primera y más básica porque se trata de una excelente comedia, que reconcilia al espectador con el género y la carcajada. Esto no es baladí porque nos estamos malacostumbrando a calificar de comedias a films que no consiguen hacernos reir, lo cual es el fin principal de una comedia. Y no basta con una sonrisa o media carcajada: la buena comedia debe tener gags o diálogos que provoquen una convulsión en el estómago y que nos hagan reir con ganas. Si la cosa funciona, la última función de Allen, lo consigue. La segunda razón obedece a la recuperación por una parte de los escenarios neoyorkinos por parte de Allen, que le han permitido realizar algunas de sus mejores films, y por otra parte y más en general, a la recuperación del buen tono cómico del propio Allen, cuyos últimos films europeos habían hecho flaquear ligeramente su filmografía. A la espera de Banderas y Hopkins, Allen ha pergeñado un excelente film coral en torno a Larry David y a una encantadora Eva Rachel Wood, que pese a bordar su papel no puede evitar que su historia con el gruñon David flaquee por increible. La transformación de los padres de Wood en la función es tan desternillante que tampoco importa su inverosimilitud. Estas libertades que se toma Allen -¿quien dijo que un film tienen que ser realista- no obstaculizan la vis cómica del plantel, con excelentes secundarios como mandan los canones de Allen. Un film excelente que no llega a obra maestra pero que deja con muy buen sabor de boca.
Calificación: ***. La falta guión para tener otra estrella.
Lo mejor: David y los padres de Wood.
Lo peor. Nadie se cree el matrimonio de los protagonistas. Un final feliz algo insulso.

sábado, 31 de octubre de 2009

Infectados


Muchos espectadores han acudido a ver Infectados esperando una de zombies. Nada más lejos de la realidad, y lo cierto es que ni el póster ni el trailer hacían presagiar esta circunstancia. Cada uno ve lo que quiere ver, y las expectativas muchas veces son las que uno mismo se crea. La nueva incursión de directores españoles en Hollywood (ya hemos perdido la cuenta de cuantos talentosos españoles se fugan a USA, que es donde está la pasta y los productores que se atreven a arriesgar) es una reflexión sobre lo que pasaría si una infección mortal diezmara la población de la Tierra, y también, en la línea de la futura La carretera, un aviso de que en situaciones límite, el hombre sigue siendo un lobo para el hombre. La reflexión sobre los límites éticos en situaciones extremas se ha abordado en todo tipo de films, desde ¡Viven! hasta todo el cine de catástrofes. ¿Es lícito que sólo sobrevivan los más fuertes? ¿Hasta donde puede llegar el ser humano por sobrevivir sin perder su humanidad? Preguntas importantes y de difícil respuesta, que encuentran eco en este film, por otro lado una road movie con ciertas pretensiones y que deja unas interpretaciones interesantes y que supone un debút importante para los hermanos directores del producto. Tras la buena respuesta de crítica y público, Infectados supone una más que decente primera obra "americana" de los hermanos Pastor y consigue hacernos pasar el rato sin demasiada carga de gore o sustos mal aliñados. El cómo lo hace ya es más discutible, ya que la historia suena a ya contada, y el guión no contiene demasiadas novedades que aportar al género postapocalipsis, a la espera de la vuelta de tuerca que supondrá, está si, Zombieland. Desde 28 días después, que volvió a poner de moda el cine de zombies, o Resident Evil y sus secuelas, que retomaron el espíritu cine B de los matazombies, muchos son los films que han especulado sobre la capacidad del ser humano para lograr su autoextinción. Infectados no es la mejor ni será la última pero es un producto honesto y que logra sus objetivos. Seguiremos con atención la carrera de los hermanos Salvador.

Calificación: ***. Entretenida y con ciertas dosis de mensaje.
Lo mejor: La lucha por la supervivencia y la honestidad de los intérpretes.
Lo peor: Que se retrasara por cuestiones de marketing. Que haya jugado con una publicidad ambigua sobre los zombies y que la gente haya picado.

martes, 27 de octubre de 2009

Delicioso Parnassus


Hay que dejar una cosa clara antes de ver El imaginario del doctor Parnassus: no es un film para todo el mundo. La fértil imaginación del ex Monthy Phyton Terry Gilliam, autor de Doce monos o las aventuras del Barón Munchausen, provoca que su imaginario -no es casual el nombre utilizado en el título- sea el cauce que utiliza con una herramienta, el celuloide, que con la tecnología actual permite plasmar los sueños de manera más vívida que cualquier otro arte. Algo que sabe muy bien por ejemplo George Lucas, y que pudo aplicar en el Episodio I, recreando mundos que sólo existen en su imaginación. En este sentido Parnassus tiene más que ver con Munchausen que con 12 monos o El rey pescador. Gilliam ha confesado que le gusta usar a locos o niños en sus peliculas porque son los que considera más auténticos. En este caso, el cineasta se vale de un casi irreconocible Christopher Plummer (el capitán Von Trapp de Sonrisas y Lágrimas, su papel más recordado), para conducir la historia hacia un actor en estado de gracia: Heath Ledger, en su papel póstumo y que le podría valer una segunda nominación también póstuma tras lograr el premio por su Joker en El Caballero Oscuro. Pero las actuaciones aquí, siendo magníficas, no hacen sino resaltar las dos grandes cualidades del film: un excelente guión al servicio de la fértil imaginación de Gilliam, y un diseño de producción excelente, cuajado de inteligentes efectos especiales, que en ocasiones rozan el surrealismo. Con influencias de Más allá de los sueños, la historia de Gilliam, sin ser totalmente original, consigue enganchar completamente al espectador y le deja con la boca abierta ante los recursos escenicos desplegados. Reconocer también el buen papel de la modelo Lily Cole, actriz casi amateur en su primer papel profesional, y que no desentona del resto del estupendo elenco. Si no fuera por el carácter excéntrico e independiente de Gilliam, este film debería con toda justicia optar a los Óscar en las categorías (al menos) de guión original, diseño de producción, efectos especiales, maquillaje, película, dirección y actor principal (Plummer) y secundario (Ledger). La cruda realidad los volverá a dejar fuera, pero para mi, se trata de una de las cinco mejores películas que he visto este año, digna de ser un clásico instantáneo.

Calificación: **** y 1/2. Le falta algo para ser obra maestra.
Lo mejor: La valentía de Gilliam y el que la acabara pese a la muerte de Ledger,
Lo peor: Su heterodoxia puede asustar al público convencional.

Megan Fox y la crueldad intolerable


Pues no, no vamos a hablar de la peli de los Coen, si no de los ataques más o menos injustificados que está sufriendo la actriz Megan Fox por el terrible pecado de ser una actriz en Hollywood y ser muy atractiva. Existe una tremenda hipocresía con este tipo de actrices: parece que deben disculparse por ser guapas y pedir perdón por ello a los mismo críticos y aficionados al cine que se meten con ella pero luego no se pierden ninguna de sus películas y babean toda la butaca durante las proyecciones de Transformer o Jennifer´s Body. ¿Qué hubiera pasado si a Marilyn Monroe se la hubiera tratado así? Y que no me digan que la Monroe era una actriz de Oscar porque muy pocos papeles se le recuerdan como memorables o comparables a actuaciones de otras coetaneas de más enjundia. Pero ahora lo políticamente correcto es que las actrices guapas tengan que ser cerebritos que quieran actuar en Un tranvía llamado deseo, y si encima hacen declaraciones poco convencionales sobre su trabajo o sobre el sexo, -caso de Fox, cuyo apellido significa zorra, lo cual ha dado mucho juego a las mentes calenturientas- pues parece que todo vale para atacarlas. Ya está bien, nadie le pide una actuación de oscar, igual que nadie le pide a Meryl Streep que sea sexi. Al cesar lo que es del césar. No hay q ser crueles. Es un buen momento para reivindicar "Jennifer´s body", la primera peli como directora de la guionista de Juno, Diablo Cody, un film que no pasará a la historia del séptimo arte, pero que está bien rodado con una premisa interesante, digna de un Raimi: desviarse del cine de terror o del de High School convencional para fusionarlos en una peli entretenida y con escenas memorables como la de la protagonista corriendo bajo la luna con su traje del baile.
Calificación: ***. Una cuarta estrella me parece exagerada. Allá ellos en fotogramas.
Lo mejor: Verla sin prejuicios. Un guión interesante y un atractivo final.
Lo peor: Que Fox repite papel y puede acabar encasillándose. Una cierta previsibilidad en el desarrollo.

jueves, 22 de octubre de 2009

Los ojos, ventana del alma

El secreto de tus ojos, el último film del argentino Campanella es un ejercicio excepcional de buen cine en la línea de la sobresaliente filmografía de este director, que ha hecho de Ricardo Darín con toda justicia su actor fetiche y que nos devuelve la esperanza en el cine argentino. Un cine que siempre ha tenido un arsenal potente de buenos realizadores e intérpretes (la saga Alterio sin ir más lejos) pero que en ocasiones ha sido ninguneado por un público, el español, que ve con desconfianza cualquier película en habla no inglesa. No debe haber recelos ni suspicacias en este relato que arranca como un thriller y deviene en película romántica con trazos de denuncia social sobre los problemas judiciales y sociales argentinos en los últimos 20 años. Sostenido por un guión sin apenas mácula, si aparcamos el exceso final innecesario por rebuscado, el film se sostiene en unas interpretaciones exquisitas y una gran ambientación -excelente la recreación del estadio de Huracán-, junto con unos diálogos y una construcción de personajes impecables. Del talento de Campanella, refrendado en San Sebastián aunque sin premio, ya teníamos noticia, ademas con los mismos actores -El mismo amor, la misma lluvia-, con lo que no resulta una sorpresa. Es por tanto un film delicioso, a la antigua usanza, donde las miradas cuentan, el montaje con los flash backs no resulta un estorbo e incluso el cierre final resulta elegante. Una joya del cine de las que perduran.
Calificación: ****. Roza la obra maestra.
Lo mejor: Las interpretaciones de Darín y Villamil, soberbias.
Lo peor: la sorpresa final, algo rebuscada, aunque estremecedora.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Un ejemplo más, y sólo hace 2 meses


Y este título se ganó a final de agosto. No hace tanto ¿verdad?

Calma y tranquilidad


Contra la crisis de resultados y juego, memoria para los pesimistas.

Ágora: Amenabar mira a las estrellas


Es Ágora un film que por esperado (más de dos años desde la última función de su director) y por sus dimensiones (el más caro del cine español hasta el momento)  corría el riesgo de defraudar las expectativas de muchos. Y en cierta forma, entre los críticos, lo ha hecho, aunque en mucha menor medida de lo que se podía esperar de los voraces depredadores que siempre andan a la caza de encontrar esa película que por fin "no da la talla" o "no alcanza la altura" de la filmografía anterior de un gran director. Se ha instalado un cierto consenso entre los críticos de que, siendo un gran film, la película no consigue emocionar o empatizar como otras del director español. Tal vez no contribuyen a ello los grandes planos aéreos de las persecuciones, que distancian al espectador de la tragedia que viven los alejandrinos -de todas las religiones, aquí todos acaban recibiendo palos y muriendo ordenadamente por sus distintas religiones-. Como comenta mi amigo Lorenzo, todos los recursos de dirección que acaban por distraer de la historia resultan a la postre redundantes, como si el director quisiera dejar una impronta que no es necesaria. La ambientación, decorados y demás dan el pego como en una superproducción de Hollywood y los amantes de las pelis de romanos no quedarán decepcionados por ese lado, si bien la violencia está muy medida y se abusa del recurso aéreo. Se trata de un gran film que no empequeñece la filmografía de su director y que nos confirma que el cine español deber perder el miedo a las grandes inversiones si se hacen de forma inteligente. Una de las pelis que merece la pena ver este año y que deberían hacerse un hueco en los Oscars, incluso en apartados técnicos, aprovechando que se ha rodado en inglés.
Calificación: ***. Muy digna, pero su incapacidad de empatizar le roba una estrella.
Lo mejor: Weitz y el atrevimiento de Amenábar para cambiar de género.
Lo peor: La falta de emoción y los personajes masculinos, algo desdibujados. 

Veni, vidi, vici


Llegué, ví y vencí. La frase atribuida a Julio Cesar podría aplicarse perfectamente a la firma de discos de Chenoa el pasado lunes en Málaga: llegó, vio y venció. Durante casi dos horas atendió con  gran amabilidad y una sonrisa deslumbrante a todos los fans que se pasaron por Vialia: jóvenes, mayores y niños, todos pudieron llevarse un autógrafo y una fotografía con esta cantante que no ha perdido su sencillez y su amabilidad y que encima estaba wapísima. Lo cierto es que de cerca y al natural (al contrario que con muchas otras artistas), Chenoa gana muchísimo. Y encima sabe cantar. El día 20, en la Vivero, lo volveremos a comprobar.

sábado, 17 de octubre de 2009

Malditos bastardos



Cuando se menciona a Quentin Tarantino se suele aludir a la anécdota de que antes de dedicarse a hacer películas trabajaba en un videoclub, y muchos lo hacen de forma despectiva, como denotando una falta de formación académica o profesional, olvidando que la mayoría de los actores empezaron sirviendo pizzas por Hollywood. No sé si las miles de horas viendo películas son bagaje suficiente para convertirse en un gran director o si además Tarantino realmente se ha formado simplemente a base de dar el callo en producciones de bajo presupuesto, que es una gran manera de llegar a curtirse, pero no cabe duda de que este hombre tiene algo que le hace diferente a otros directores. Consigue hacer siempre la película que tenía en la cabeza, dejando su impronta -es uno de los directores cuyo cine es más reconocible sin que sea repetitivo- y escenas que perduran en la memoria del espectador. El diálogo inicial de Malditos Bastardos entre el oficial nazi y el granjero francés tiene aroma de clásico. Esa alternancia entre los diálogos profundos y la acción más pasada de rosca es ya una marca de Quentin y permite disfrutar de unos guiones -y de unas historias- absolutamente personales pero a la vez con multiples referencias cinéfilas, algunas muy dificiles de aprehender por el espectador de a pie. En todo caso, Malditos bastardos, sin llegar al nivel de otras grandes producciones del autor, contiene muchos pedazos de cine auténtico, momentos francamente cómicos y la posibilidad de ver a Pitt en un rol francamente diferente a los que no tiene acostumbrado. Pero la sobreactuación de pitt hace brillar aún más a Christopher Waltz, auténtica revelación de una película con nazis muy malos, soldados vengativos tambien muy malos y bellezas rubias con la cabeza llena de bombas. Fantasía a ratos algo delirante de lo que podría haber sido el final de la Segunda Guerra Mundial, Malditos Bastardos tiene aristas, es demasiado largo y su estructura en capítulos no es ideal, pero es una gran película y hace que merezca la pena pagar la entrada, lo que en los tiempos que corren y en un verano mediocre si hablamos de estrenos, en realidad es mucho.

Calificación: ***. Muy interesante.
Lo mejor: El cazajudios.
Lo peor: La mandibula desencajada y el tonillo de Pitt. Algunos desajustes en la estructura.

Nuevo disco, firma y concierto chenoista

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Para los que no lo sepan soy un fan declarado de Chenoa desde hace varios años
y no podía dejar pasar la oportunidad de hacerle un poco de publicidad ahora que
sacó nuevo disco y que nos visita: el próximo lunes estará en Málaga firmando
CDs y el 20 de noviembre en concierto en la Sala Vivero. Allí estaremos.
Aquí teneis un adelanto de ese concierto con su single Duele. Por cierto que
Vale music sigue desactivando las inserciones del video original. Peor para
ellos, porque menos visibilidad tendrá el vídeo.

sábado, 22 de agosto de 2009

Up

La última película de Pixar tiene muchas virtudes, y no las repetiré todas aquí, ya que han sido muy destacadas por la gran mayoría de críticos. Quizás la más importante es que consigue que te olvides por un momento de que está viendo una película de dibujos. La historia es muy buena -quedan muy pocas historias realmente originales, ninguna si hacemos caso a la Morfología del Cuento de Popoff- pero este guión, ateniendose a los criterios de peli de viajes-aventuras, una especie de balloon-movie en contraste con road movie, tiene destellos realmente buenos. Para empezar los personajes se alejan de los arquetipos de héroe a los que no tiene acostumbrados Disney: un abuelete gruñón y un boy scout francamente gordo. El malo es realmente siniestro, en parte porque no parece tan malo al principio, hasta que se descubre su obsesión, y los secundarios -esa idea de hacer hablar a los perros es francamente buena- cumplen bien su papel. Pero lo que hace grande al film es, más allá de la gran calidad de su animación, es conseguir que una buena historia no necesite de la magia del dibujo animado, sino que su propia calidad e imaginación nos haga creer que estamos viendo una historia digna de un Julio Verne. Y dice mucho de de esa calidad cinematográfica el uso, muy destacado por la crítica, de los planos en los primeros 15 minutos del film. Sin usar el diálogo, sólo con imágenes, conseguimos entender todo el dolor que sufre el protagonista. Una obra de arte moderna, que debería optar al Oscar a la Mejor Película y no sólo a la de animación.
Calificación: ****** Si, han contado bien. Cinco estrellas.
Lo mejor: La historia y la forma de contarla.
Lo peor: Cierta complacencia final, por decir algo.

domingo, 9 de agosto de 2009

Ante la duda...

La carrera de Michael Douglas refleja sin duda la heterogeneidad de un interprete versátil, excelente actor en todos los registros aunque más propenso al drama que a la comedia, y al que sólo le faltaría un auténtico blockbuster de acción tipo jungla de cristal, en la que ejercería de un willis de medio pelo ejerciendo de heroe improbable. Desde su matrimonio con Zeta Jones, los papeles de Douglas han mermado notablemente y su carrera ha sufrido altibajos, en algunos casos probablemente forzados por el actor, que quizás deseoso de centrarse en su vida familiar y con la vida resuelta desde hace mucho, ha decidido escoger papeles pequeños y quizás más de su gusto como actor. Es el caso de este remake titulado "Más allá de la duda", que ha sido pergeñado con pocas semejanzas al original debido a esa manía de los directores actuales de jibarizar a los clásicos y adaptarlos de manera que tengan el toque de su creador, toque que acaba por estropear lo bueno que en algunos casos el original tenía y en otros simplemente brillaba por su ausencia. La historia del falso culpable es vieja como el cine y aparece muchas veces en la literatura. En este caso se desarrolla sin brillo y con poco suspense: el personaje principal se hace antipático en sus ansias de encontrar la gran exclusiva y sólo el brío de la protagonista y la gran despedida final elevan el tono final. El carácter secundario de Douglas, suerte de excusa argumental para toda la trama, hace que el actor actúe en piloto automático, lo cual es mucho más de lo que hubiera hecho otro interprete con menos experiencia. La suerte de Douglas es que su piloto automático le da cien vueltas al resto de intérpretes y su presencia siempre llena la pantalla, lo cual evita el ridículo final. En resumen, un thriller muy poco original y con una revuelta final poco sorprendente, que retrata a su director, el otrora brillante Peter Hyams, como una figura en franca decadencia tras agotarse su crédito después de la para mi excelente El fin de los días, quizás el mejor trabajo en años de Swarzeneger. Sin embargo, un buen guión y una mejor elección de historia podría permitir recuperar al Hyams de Atmosfera Cero frente al decepcionante de El mosquetero.
Calificación: ** No está a la altura del original y no aporta nada al género.
Lo mejor: la protagonista, Amber Tamblyn, la única que sostiene la función.
Lo peor: su actor es antipático y el final no sorprende a nadie.

¿Eres un pagafantas?

Tiene muchas y muy interesantes lecciones la opera prima de Borja Cobeaga, algunas francamente hilarantes, y resulta todo un ejercicio de como hacer una excelente primera comedia, que va más allá del género para convertirse en una excelente película. El primer acierto es el casting: la imagen del pagafantas en la persona del actor Gorka Otxoa es definitoria. Igual que la víctima de su amor, la argentina Sabrina Garciarena, que aporta una deslumbrante sonrisa y ese sexi acento argentino que tanto seduce a muchos españoles. Y luego un plantel de secundarios con un excelente Oscar Ladoire, que explota su vis cómica de manera espectacular. Pero quizás lo mejor del film es que no se queda en el chiste fácil ni en ridiculizar al pagafantas, como fue el caso de Borja Mari y Pocholo, en el que la parodia llegaba a humillar a los protagonistas, sino que en este caso Pagafantas realmente alterna escenas de alto contenido cómico (como los diferentes peinados del protagonista o la perla inicial de "Los miércoles son los nuevos sabados") con otras tragicómicas y perlas de la vida cotidiana de Bilbao, no en vano, la financiación procede en gran parte de la ciudad y del gobierno vasco. Imparable es la renovación que está sufriendo la comedia y en general gran parte del cine español con nuevas figuras que demuestran que se puede hacer un cine competitivo y que dé dinero a los productores, y en algunos casos hasta que contente a la crítica, si que es a alguien le interesa eso, fuera de a los propios críticos. Todavía no he visto un espectador de cine español que dejara de ver una peli que le interesara por una mala crítica, y ese es el público que interesa. A la espera de futuras incursiones, nos atrevemos a augurar un brillante futuro al joven Cobeaga, a la espera de la interensante vuelta de tuerca en su carrera del prometedor Daniel Monzón y su Celda 511.
Calificación: **** No se la pierda
Lo mejor: Los protagonistas y los berrinches de Otxoa.
Lo peor: abusa de las explicaciones tipo documental.

sábado, 8 de agosto de 2009

Ay mi Megan Fox

Como cantaba Victor Manuel, ¿qué podría contar que no imaginéis? Hablamos de Transformers: La venganza de los caídos, más conocida como Transformers 2, y por supuesto, de la mejor razón para ver este film, la sin par Megan Fox, adalid de los justicieros autobots y el sueño húmedo más recurrente de millones de adolescentes y no tan jóvenes de todo el mundo. Tiene talento, tiene carácter, y sobre todo, está buenisima. Pocas razones más se necesitan para ver este film que tiene como principal baza los toques de humor que aporta Lebouf (nuevo niño mimado de Hollywood bajo el patronazgo de Spielberg) y sobre todo unos efectos especiales que quitan el hipo. El otrora artesano Michael Bay se ha puesto bajo el paraguas una vez más de la Industrial Light & Magic y deja todo el trabajo duro para los chicos de Lucas. La película es larga, para que negarlo, tienes unas escenas de acción fantásticas y no baja el pistón en prácticamente todo el metraje. Impagable también la macizorra universitaria y alternativa a la Fox del film, con sorpresa incluida, y los destellos de humor de los padres de Lebouf, así como de Turturro, que hace bien en no tomarse en serio a si mismo en esta película. Recomendable para bajar la testosterona veraniega frente al fuerte calor, Transformers 2 aspira a lo que es: un rompetaquillas veraniego a la espera de la siguientre franquicia juguetera que es GI Joe y de su tercera parte.
Calificación: **** No se la pierda, por Megan y por los efectos. NO espere al DVD.
Lo mejor: que es honesta, no pretende ser Hamlet.
Lo peor: es previsible, guarda escasas sorpresas argumentales.

Harry Potter y el misterio del príncipe

Minusvalorada por la crítica, la última entrega de la serie Potter es bastante mejor de lo que apuntan algunos críticos acomodaticios. Es fácil ver los puntos débiles de la adaptación del que quizás también es el libro más flojo de la serie, que funciona como prólogo de la traca final que suponen "Las requilias de la muerte", de la que se harán dos films. Sin embargo El misterio del príncipe tiene muchos puntos estimables, por más que su final resulte demasiado abrupto para lo que queda por venir. El film plantea todos los interrogantes posibles que quedan por desvelar y no aclara casi ninguno de los anteriores (por ejemplo, la traición o no del maestro de pócimas, que sigue sin desverlarse claramente), y un largo etcétera. Para los amantes de la saga, se mantiene la amplia calidad de los efectos especiales y toda la escenografía fruto de la fértil imaginación de la autora, y la adaptación también incluye el juego adolescente en el que se ven inmersos los magos, ya bastante talluditos y apunto de salir a la edad adulta en el mundo real. Pero que nadie espere el desvirgamiento de Harry o algún pezón alocado, que para eso estamos en un film autorizado, aunque en ese punto, comparto una cierta frustación que también acompañó en la trilogía de El señor de los anillos. Un director más gamberro o menos atado a las mayors hubiera entregado alguna escena picante... que hubiera acabado en los extras del DVD. Pero menos da una piedra. Los que esperen mayor oscuridad y trascendencia en este Potter, se llevaran algún chasco y los que hicieron caso de aquel bulo sobre la homosexualidad del maestro Dumbledore, también. No desvelo ningún secreto al decir que Dumbledore es definitivamente asexual, y que cualquier rasgo de atracccion por los jovenes púberes queda descartada en el libro y en los próximos films. Otra cosa hubiera sido digna de un Ed Wood pero no de esta multimillonaria saga. Por lo demás Yates cumple con su papel de director en un film que no destaca dentro de la saga, pero que es mucho mejor que lo que dicen los sesudos críticos que luego dejan caer su baba sobre Up. Espero que la última de Pixar sea al menos la mitad de buena que las críticas que he leido porque sino me llevaré una sonora decepción que reflejaré en estas paginas.
Calificación: *** No solo para adictos a la saga.
Lo mejor: Sus efectos especiales y la escena en el lago.
Lo peor: Se ha bajado el pistón a la espera de la traca final. ADDENDA: Las entradas en este blog se han visto perjudicadas por mi exilio menorquin. Pido disculpas por ello e intentaré enmedarlo, pero mis nuevas obligaciones me suponen carecer de internet y pocas libres para rellenar ese vacío. Saludos a todos los bloggeros del hiperespacio, espero veros en la kedada de Star Wars del próximo mes en Mahón, previa a la visita al Salón del Cómic de Barcelona.

lunes, 11 de mayo de 2009

Larga vida y prosperidad

"Bienvenido a bordo, Mr. Spock". Este saludo supuso el inicio de una larga y fructífera saga televisiva y cinematográfica de la que Star Trek (2009) supone su undécima incursión en la gran pantalla. Y digo bien el nombre porque absurdamente en algunos periódicos se han empeñado en titularla Star Trek 11, cuando ese 11 no sale por ningun lado ni en el cartel ni en los créditos del estupendo film de J. J. Abrams. Los escépticos entre los que me incluyo seguimos esperando alguna decepción por parte de Abrams pero la verdad es que todo lo que toca el genial productor de Perdidos y Alias se convierte en oro. La versión de corte precuela realizada sobre la saga da un espectacular giro de tuerca al guión original de la serie pero sin renunciar a ninguna de las señas de identidad de la misma: el transportador como salvador in extremis, el faser en modo aturdir, la suma de razas y ese carácter pacífico y explorador de la nave Entrerprise y de la propia Federación, etc. A los mandos un director que ya demostró con M: III y Monstruoso que no le asustan los retos y que ha tirado de George Lucas para conseguir que el film no desmerezca en el aspecto de los efectos especiales, que posiblemente optarán a algún galardón técnico en los próximos Oscar, si es que a los académicos no les falla la memoria. Estupenda space opera a la que no le sobra ni un minuto y que te mantiene pegado a la butaca, el gran mérito de Abrams es que conseguirá gustar a los trekkies más recalcitrantes y también a los que no conocían la saga. Excelentes interpretaciones, especialmente del ex malo de Heroes, que compone un Sr. Spock brillante y con todos los matices de un mestizo. Y como curiosidad, ese papel de madre de Winona Ryder disimulado entre los fastuosos ropajes de humana semi vulcaniana. En resumen un film sobresaliente y una de las mejores space operas de los ultimos años.
Calificación: **** y 1/2. Un film espectacular.
Lo mejor: Su gran sentido del espectáculo y sus fantásticas escenas de acción.
Lo peor: Falta el cameo del W. Shatner, el Kirk original.

viernes, 8 de mayo de 2009

Nueva gesta

El barcelonismo tiene un nuevo gol para el recuerdo. Iniesta le llevó a la final de la Champions con un gol memorable en el descuento. La narración de Manolo Oliveros refleja la tensión del momento y la alegría de los periodistas.

El lobo, que gran turrón

Mítica frase de la publicidad española y objeto de un memorable gag de la chirigota del Yuyu, Los arapahoe que joe, el lobo ha vuelto a las carteleras tras la reciente Underworld Evolutions, está vez en forma de spin off (no encontramos equivalente en español) de la serie X-Men. Con el título de X-Men Orígenes: Lobezno, nos encontramos de nuevo a uno de los personajes más carismáticos de la saga X-Men, tanto fílmica como de comic. Se trata de Logan, alias Lobezno, un mutante con una gran capacidad de regeneración que es reclutado por el gobierno para realizar misiones oscuras por todo el mundo aprovechando sus capacidades. La elección del director resultó sorprendente, ya que el sudafricano Gavin Hood debutó con un film de calibre muy distinto (Tsotsi, oscar al mejor film de habla no inglesa). De esta manera, Hood compone una dirección correcta, pero poco más, y aunque resuelve de manera afortunada las escenas de acción, se le nota ajeno y algo despistado en un género en el que hubiera brillado más otro de los directores barajados para el film como Leni Wiseman (La jungla 4.0). Sin embargo, para lo bueno y para lo malo, todo el peso del film viene a recaer en la figura del actor (aquí también productor) Hugh Jackman, que ya confesó su pasión por un personaje que le ha llevado a matarse en el gimnasio para dar el pego. Héroe mitad humano mitad engendro de adamantium con unas uñas que no precisan manicura, su binomio con su hermano Dientes de Sable resulta creíble y sostiene la acción, algo repetitiva. Quizás lo más logrado son las tramas paralelas en las que aparecen Gámbito y los jovenes X-Men como Cíclope o un rejuvenecido profesor Xavier. Buenos efectos especiales y una historia interesante aunque resuelta de forma algo tramposa (esa amnesia tan conveniente) pero que nos permite albergar esperanzas de que el cine de superheroes, -a la espera de las secuelas de Spiderman y Batman- no se estanca en simples action hero movies tipo Los 4 Fantásticos.
Calificación: ***. Correcta
Lo mejor: las tramas paralelas con los mutantes.
Lo peor: una cierta indiferencia en la dirección y las incongruencias del guión.

martes, 5 de mayo de 2009

Para el recuerdo

Sin ser ventajistas, la gesta del Barça no podía quedarse fuera de este blog. Elegantes en la derrota, respetuosos en la victoria, aquí queda la goleada, con las voces de los grandes del Carrusel de la SER.

Hermanos suecos de sangre: Déjame entrar

Apunten este nombre: Tomas Alfredson. Es el director sueco de uno de los mejores films que he visto este año: Déjame entrar. Repescado en la cartelera gracias a las buenísimas (y justificadas) críticas, además del boca a boca, esta gélida fabula, auténtico Cuento de Invierno, a caballo entre el terror menos sofisticado y una hermosísima historia de amor, seduce al espectador con las armas menos estruendosas. Diametralmente opuesto al cine de terror al uso made in Hollywood, Alfredson se muestra casi minimalista, empezando por unos títulos de créditos sobre fondo negro que resultan un anticipo de lo que nos viene encima: escenas que dan auténtico miedo desde una perspectiva absolutamente realista y cercana. Incluso los aspectos más cercanos al fantástico y a la mitología vampírica (esa invitación necesaria para poder entrar en las habitaciones) resultan casi congruentes con una historia que pasa de ser sumamente sombría y pesimista (ese mac guffin de la violencia en las escuelas) a iluminarse con una historia de amor que podría llamarse "interespecies" y que pese a la frialdad del paisaje consigue que una niña sedienta de sangre nos provoque ternura y lástima, además de miedo. Con escenas absolutamente memorables (el hospital, la piscina) y un final digno de los mejores guionistas, Déjame entrar se ha ganado un puesto entre los films absolutamente necesarios para el cine europeo y mundial. En este caso la economía de medios y el ascetismo se convierten en virtudes y nunca fue más verdad que da mucho más miedo lo que se sugiere que lo que se ve. El film tampoco esconde escenas absolutamente inquietantes ni renuncia a un cierto toque gore (el efecto desasosegante que produce la sangre no tiene equivalente en pantalla), pero jamás cae en el mal gusto. Resulta dificilísimo encontrarle peros al film (quizás una cierta tendencia a la repetición de planos, y un guión algo previsible en algún tramo, fallos todos muy menores ante la grandeza del resultado). Y acertadísima la crítica de Travers en Rolling Stone: "Véanla antes de que alguien haga un remake y la estropee".  Y que decir de las interpretaciones: Leandersson da una lección y destrona a Kirsten Dust del trono de niñas vampiro. A destacar también el sombrío panorama ofrecido sobre una ciudad sueca sin identificar, muy en la línea de la nueva literatura sueca que encabeza Mankell. Toda la película parece destilar el mensaje de que el sueño nórdico del estado del bienestar es un espejismo y ha terminado.
Calificación: ***** No es exagerado. Debe considerarse un nuevo clásico moderno.
Lo mejor: Su propia existencia al margen del terror comercial y adocenado de Hollywood.
Lo peor: Que pierda público por su origen nórdico.

viernes, 1 de mayo de 2009

La vida sigue igual

El problema de The international es que después de dos horas de intensa búsqueda, investigación y diversas muertes más o menos violentas, la vida sigue igual. La Banca, ese ente abstracto que es dueña del mundo, no puede derribarse por los embates de un concienzudo agente de la Interpol, en este caso el intachable Clive Owen, ya que eso no es el mundo real. El salto a Hollywood de Tykwer, meritorio director de Corre Lola, corre, se ha hecho con notable pulcritud, pero se echa de menos más acción, más Bourne en una intriga correcta pero que finalmente se resuelve de forma apresurada, eso sí, tras haber paseado las cámaras por medio mundo. El guión de The international pretende descubrir grandes conspiraciones, y es meritorio atreverse a plantear el problema de los bancos encubridores del tráfico de armas y el blanqueo de dinero. Pero ese problema es conocido y al final no se está descubriendo nada nuevo, antes bien, se caen en ciertos tópicos (esa familia de industriales italianos por ejemplo) y sobre todo se desperdicia el gran talento de Naomi Watts, que al final de la función es apartada con rudeza del eje de la acción. Se ve este film sin demasiados problemas, pero en su última parte decepciona y nos lleva a pensar que Tykwer ha claudicado antes intereses mayores.  Aún así, nos hace pasar un buen rato y nos permite un viaje por media Europa y por entresijos de la banca internacional.
Calificación: *** Interesante pero fallida.
Lo mejor: Owen se cree su papel y lo intrepreta con fuerza.
Lo peor: Watts está desaprovechada y el final pierde todo su interés.

La sombra es alargada

Viene La sombra del poder como adaptación americana de una brillante miniserie británica sobre los entresijos de las empresas de seguridad que se están adueñando de muchas parcelas que hasta hace poco eran únicamente pertenecientes a la seguridad pública. El gran número de bajas militares en los diversos conflictos bélicos abiertos en Oriente Medio ha llevado a los gobiernos, especialmente el americano a subcontratar diversos servicios de seguridad a empresas privadas, que como su propio nombre indica lo que buscan es el lucro. Habría que pensar si cuando hacen su trabajo de forma irregular la culpa es de esas empresas o en realidad de quien las contrata, que es el Estado, y que fue quien se metió en esas guerras de las que ahora no puede salir. La película de MacDonald va más allá y plantea la inquietante duda de que pasaría si una sola empresa privada se hiciera con gran parte de la seguridad que debe estar en manos de la Administración pública. Con un póquer de actores de primer nivel (incluyendo los oscarizados Crowe y Mirren y un contenido Affleck) esta excelente película lo es no tanto por la calidad de sus interpretaciones como por atreverse a poner sobre la mesa los peligros que nos han traído aquellos polvos convertidos en lodos. MacDonald pone en la termo mix varios géneros: el policiaco, el thriller, el de investigación periodística... y en todos se desenvuelve bien, aunque si hay que reprocharle algo, además de la excesiva duración de la función, es un final algo forzado que acaba desviando la atención de los verdaderos culpables. Se trata no obstante de un ejercicio excelente de dirección y guión y cuenta con unas interpretaciones muy dignas, entre las que destaca la de Adams en el papel más desagradecido de la historia. Hacen falta más historias valientes que muestren al gran público adonde quieren llevarnos estos políticos que ahora nos distraen con mascarillas y fiebres porcinas.
Calificación: **** Muy por encima de la media.
Lo mejor: Denunciar el peligro que supone dejar los servicios públicos en manos privadas.
Lo peor: Una duración excesiva y un final atenuado.

Toda la carne al asador

¿Quién dijo que el cine español estaba muerto? Durante varias semanas Mentiras y gordas ha estado en el número uno de la taquilla y esta semana la sustituye Fuga de cerebros, que pasó con gran éxito de público por el Festival de Cine Español de Málaga. También resiste en el Top Ten la simpática Al final del camino, así que quizás los directores se están dando cuenta de que además de sofisticados dramas tipo Almodóvar (quien por cierto según crítica y público ha patinado en su última aventura fílmica), los espectadores quieren nuevas tramas, gente joven y actores con gancho, a ser posible provinientes de la televisión. La última película del támdem Albacete-Menkes ha conseguido atraer de forma masiva a las salas a un público que hasta ahora huía del cine español como de la peste: el adolescente. Y lo ha hecho con los tres temas que más preocupan a los jóvenes con picores: el amor, el sexo y las drogas. De todo eso hay mucho en Mentiras y gordas, la mayor reunión de actores y actrices jóvenes de la tele que se haya visto en la pantalla grande. La apuesta era arriesgada y les ha salido bien porque, visto lo visto, la película tiene muy poquito que ofrecer. Suerte de documental sobre una típica localidad costera en vacaciones llena de pastilleros y jovencitos locos por meterse mano, Mentiras y gordas no pasará a la historia por su guión, ni por sus interpretaciones, ni por su fotografía, sino por haber vislumbrado una tercera vía para la industria española. Aquella que, salvando las distancias, ya descubrió George Lucas a finales de los 70: el enorme potencial adolescente y del boca a boca para llenar salas. En este caso los espectadores no van a ver una historia, van a ver a sus actores y actrices favoritas meterse mano. Y con razón: Ana de Armas es guapísima, y lo mismo puede decirse del resto del elenco, para ambos sexos. A veces, algunas películas no necesitan justificación, se justifican por sus logros. Mentiras y gordas es una de ellas. Bienvenida.
Calificación:*** Por su arriesgada apuesta.
Lo mejor: Tiene claro sus bazas y las juega.
Lo peor: es el no-cine, sin guión, sin historia y jugando las cartas sentimentaloides. 

jueves, 16 de abril de 2009

A Galicia me voy

La nueva película de Roberto Santiago, Al final del camino, tiene muchas cosas en común (y no es broma) con la última de Woody Allen. Primero, su carácter indudable de vehículo de promoción turística, en este caso del Camino de Santiago, con el apoyo de la Xunta. En su segundo, su carácter de comedia con pinceladas agridulces (aquí menos patentes que en la de Allen), que toma la forma de una serie de parejas en crisis que hacen el Camino con un gurú (desaprovechado Diego Peretti, que apenas abre la boca durante todo el film) y con una falsa pareja de periodistas empeñados en hacer un reportaje sobre el susodicho gurú. El problema de Santiago es que ha cogido a una serie de actores carismáticos de la comedia televisiva y los ha puesto a hacer exactamente los mismos papeles que hacían en televisión: Alterio, Tejero, Mora (el gitano de El síndrome de Ulises sigue igual de cargante con esas carcajadas que no vienen a cuento), Gutiérrez... Para ese viaje no hacían falta alforjas. Claro que la vis cómica de Alterio y Tejero no es fácil de reprimir y la peli es de carcajada fácil. Las escenas con la nínfula quinceañera lavandose los dientes son realmente ocurrentes y algunos gags despiertan sanas carcajadas, lo cual es más de lo que consiguen muchas comedias norteamericanas. Con esquema de comedia romántica clásica (en en la línea de La fiera de mi niña), con la pareja que se odia y acaba enamorada, Al final del camino supondrá una decepción para los que esperaban una obra de autor de Santiago, un cineasta que prometía una mirada personal en sus inicios y que en este film se banaliza, quizás de forma voluntaria, en aras a llegar a más públicos. No hay duda de que esta comedia no arrasará en los Goya, pero es simpática, se deja ver con alegría, tiene momentos de auténtico humor y sirve de lucimiento para los hermosos paisajes gallegos y sus protagonistas. 
Calificación: *** Graciosa, pero intrascendente.
Lo mejor: el duo Alterio-Tejero y las escenas del cepillado de dientes.
Lo peor: que el cineasta se banalice y el desaprovechado personaje de Peretti.

A todo gas 4

La saga Fast and Furious llega a su cuarta entrega y con la extraña decisión de no adoptar su título español original (A todo gas), una manía que está llevando a dejar los títulos ingleses en un afán de esnobismo como si todo lo americano fuera sinónimo de calidad. En esta ocasión, la productora, encabezada por su protagonista Vin Diesel, retomó la peli original en una suerte de auténtica secuela con los mismos protagonistas. De esta forma, se borran las entregas 2 y 3 (la tercera sobre todo fue bastante infumable) y con la escena final se da pie a futuras entregas. Pero no adelantemos acontecimientos.
La película tiene todos los ingredientes de la original y fascinará a los amantes del tunning y la velocidad, mientras que a los demás, los que busquen un guión potente y una historia interesante, puede resultarles repetitiva, no sólo por repetir esquemas muy parecidos a las anteriores, sino porque las interpretaciones son muy planas, sobre todo la de Walker, un actor que hasta el momento sólo ha mostrado sus limitaciones, frente a un Diesel que se come la pantalla con su papel de duro con corazón y ansias de venganza. Hay bellezones espectaculares, coches de ensueño, amor y sobre todo escenas de persecución realmente espectaculares, que son la gran baza del film. En este aspecto, la peli no desmerece a la original, aunque para este tipo de escenas, sigue sin ser superada la gran Ronin de Frankenheirmer. Para todos los amantes de coches sin control y grandes trompazos, A todo gas 4 será una delicia. Para los demás, es un vehículo, nunca mejor dicho de entretenimiento, para pasar un buen rato.
Calificación: *** Olvidable, pero con sus momentos de adrenalina.
Lo mejor: las persecuciones y los pibones.
Lo peor: su escasa originalidad y un metraje excesivo. Su vocación de franquicia.

martes, 14 de abril de 2009

¡Onda vital!

Un conocido crítico aseguraba hace poco que cada vez parece más claro el control colectivo del imaginario de ficción en Occidente. Esto provoca que la libertad creativa de los cineastas se vea seriamente coartada por las expectativas de los fans de las obras, sobre todo cuando se trata de adaptaciones de otros soportes, caso del cómic, la literatura o la televisión. En el caso de Dragonball Evolution, la crítica ha optado por masacrar esta correcta adaptación pasada por el filtro de Hollywood del cómic de culto y serie manga Bola de Dragón. Primero comentar de nuevo que el título, al usar la palabra Evolution roza el plagio, al ser un vocablo ya usado en multiples ocasiones desde Matrix (en ese caso Revolutión) a Underworld. Anécdotas aparte, quisiera recomedar este entretenido vehículo de acción y homenaje que es el film producido por Stephen Chow y centrado en la recolección de las siete bolas de dragón por parte de un Goku por otro lado sólo reconocible por el tupé. Hay que destacar que cuando una major norteamericana opta por trasladar al cine una obra nipona, no puede esperarse máxima fidelidad. Sin embargo, el director ha mantenidos  a los principales personajes, reconocibles no sólo por mantener sus nombres (Chichi, Jamscha, Goku, Picolo, etc), sino por tener un comportamiento parecido al de sus adláteres de televisión. Se echa de menos quizás a Krilin y a un Muten Roi más parecido al original, aunque lo más triste es que haya perdido ese caracter lascivo, aquí solo apuntado timídamente, del cómic. Tiene Dragon Ball muchas cosas estimables, por ejemplo, las escenas de lucha, bien dosificadas y que no se hacen pesadas, la apuesta por actrices orientales y por un villano que aparece poco pero lo hace con personalidad. Picolo, bien interpretado por Marsters, está contenido y da bastante miedo con muy pocas palabras. Algo loable, teniendo en cuenta la tendencia al parloteo que ultimamente muestran los malvados de cine (sólo hay que ver al Anton Chiwk de No es país para viejos). Si bien se echa de menos un combate más prolongado entre Picolo y Goku, así como apariciones de secundarios carismáticos de la serie original, el balance del film es positivo y se apunta una continuación, si la taquilla es favorable, tras los títulos de créditos. Algo normal si se tiene en cuenta la gran extensión de la serie original, que en sus ultimas extensiones ha perdido gran parte de la calidad del manga, una serie que combinaba las artes marciales con la ingenuidad y procacidad de un Chin Chan. Resulta memorable, tras todos los avatares que sufren los protagonistas, el deseo que finalmente se concede a los compañeros de Goku en la serie original. En el debe hay que anotar una preocupante falta de chispa de Chow Yun Fat, ya apuntada en sus últimas películas, casi todas bastante olvidables, por lo que sería recomendable que se ponga las pilas en sus próximos films, para volver a estar a la altura de su interpretación en Tigre y Dragón. Buena muestra de cine de acción, la película tiene el aliciente de modernizar el comic y contextualizarlo en la época actual, frente al universo casi onírico del original de Toriyama, aquí productor. Los fans del manga se mostrarán quizás decepcionados ante una adaptación que no logra captar todo el espíritu del comic, algo que ni siquiera Watchmen o el último Batman pueden lograr con muchos más medios. Y es que no hay que olvidar que se trata de contextos muy diferentes. Además, quien quiere una fotocopia cuando se tiene el original. 
Calificación: *** Loable esfuerzo y merece una continuación.
 Lo mejor: Sus secundarias, bellísimas, y las escenas de acción.  Lo peor: que Toriyama no se haya impuesto a Hollywood pese a su papel de productor.

domingo, 12 de abril de 2009

Mamá, oigo susurros...

El director Alex Proyas se ha especializado en proyectos relacionados de una forma u otra con la ciencia ficción y el análisis de la sociedad en la que vivimos, fórmula que ha aplicado con desigual fortuna en El Cuervo, Yo robot y Dark City. Llega ahora con Señales del futuro, un thriller mezcla de peli de acción, suspense, intriga y catástrofes. Y el dilema que atenaza a Proyas y que impide que sea un film más memorable es el que tienen casi todos los grandes autores del Hollyood de hoy: como conjugar la visión comercial con un cine accesible para las masas, de forma que no se convierta en una aventura ruinosa para la productora. Proyas deja huellas del talento mostrado en Dark City por ejemplo en las escenas de acción, de las más espectaculares vistas últimamente, y en ciertos giros del guión, que pese a no ser un prodigio de originalidad, tiene buenos momentos de auténtico suspense a lo M. Night Shamalayan. El problema surge en los momentos en los que el film se parece más a uno de Michael Bay con el heroe justiciero y atormentado lleno de clichés que interpreta un plano Nicolas Cage. El caso de Cage es una muestra de como dilapidar un gran talento en papeles que teniendo un gran potencial son susceptibles también de ser realizados con el mínimo esfuerzo. Cage ha dejado muestras sobradas de su talento en numerosos films, caso de Leaving las Vegas o Arizona Baby, pero también se ha mostrado apático en otros más olvidables como El motorista fantasma o La búsqueda 2. Este film es un nuevo ejemplo del Cage desganado. Su interpretación disminuye la fuerza de un buen guión y paradójicamente hace más destacadas las correctas actuaciones de los secundarios. En resumen, una peli interesante que dice mucho del talento de su director y de las garras de hierro de los productores empeñados en conseguir taquillas que justifiquen las inversiones de sus 'majors'. Sin embargo , el producto final es más bueno que malo, deja un buen sabor de boca y la sensación de que no se ha perdido el tiempo. Parafraseando a Palpatine en el Episodio I de Star Wars, seguiremos la carrera de Proyas con gran interés.
Calificación: *** Buena, pero podría ser mucho mejor
Lo mejor: los desastres están filmados con enorme fuerza.
Lo peor: la desidia de Cage y un final desinflado por poco original.