
Cuando se menciona a Quentin Tarantino se suele aludir a la anécdota de que antes de dedicarse a hacer películas trabajaba en un videoclub, y muchos lo hacen de forma despectiva, como denotando una falta de formación académica o profesional, olvidando que la mayoría de los actores empezaron sirviendo pizzas por Hollywood. No sé si las miles de horas viendo películas son bagaje suficiente para convertirse en un gran director o si además Tarantino realmente se ha formado simplemente a base de dar el callo en producciones de bajo presupuesto, que es una gran manera de llegar a curtirse, pero no cabe duda de que este hombre tiene algo que le hace diferente a otros directores. Consigue hacer siempre la película que tenía en la cabeza, dejando su impronta -es uno de los directores cuyo cine es más reconocible sin que sea repetitivo- y escenas que perduran en la memoria del espectador. El diálogo inicial de Malditos Bastardos entre el oficial nazi y el granjero francés tiene aroma de clásico. Esa alternancia entre los diálogos profundos y la acción más pasada de rosca es ya una marca de Quentin y permite disfrutar de unos guiones -y de unas historias- absolutamente personales pero a la vez con multiples referencias cinéfilas, algunas muy dificiles de aprehender por el espectador de a pie. En todo caso, Malditos bastardos, sin llegar al nivel de otras grandes producciones del autor, contiene muchos pedazos de cine auténtico, momentos francamente cómicos y la posibilidad de ver a Pitt en un rol francamente diferente a los que no tiene acostumbrado. Pero la sobreactuación de pitt hace brillar aún más a Christopher Waltz, auténtica revelación de una película con nazis muy malos, soldados vengativos tambien muy malos y bellezas rubias con la cabeza llena de bombas. Fantasía a ratos algo delirante de lo que podría haber sido el final de la Segunda Guerra Mundial, Malditos Bastardos tiene aristas, es demasiado largo y su estructura en capítulos no es ideal, pero es una gran película y hace que merezca la pena pagar la entrada, lo que en los tiempos que corren y en un verano mediocre si hablamos de estrenos, en realidad es mucho.
Calificación: ***. Muy interesante.
Lo mejor: El cazajudios.
Lo peor: La mandibula desencajada y el tonillo de Pitt. Algunos desajustes en la estructura.