sábado, 4 de abril de 2009

La lista de Michelle

Se ha metido en un berenjenal innecesario el debutante Marcel Langenegger con un film que empieza bien (la idea del club de sexo tiene un potencial enorme) pero que se desinfla totalmente con un guión que se va haciendo más y más increible por momentos. Al final se queda uno con la interpretación de Michelle Williams, una belleza serena que se esfuerza notablemente por hacer creíble su papel y que ilumina con su hermosura una pantalla que se empeñan e destacar los granos de Ewan McGregor, absolutamente antiestéticos. A mi me parece que en Star Wars este hombre no tenía esta pinta, parece que le ha dado un ataque de acné juvenil. Y a Jackman, al que esperamos con ilusión como Lobezno a finales de mes, le dio un ataque de actor y decidió ensayar todas las caras de psicopata posibles en este film. El remate es un final bastante absurdo con el "Banco Nacional de San Sebastián" en Madrid en el que parece que les da igual quien saque el dinero mientras tenga pasaporte. Y hasta ahí podemos leer. 
Calificación: ** Aburre al final.
Lo mejor: el club de sexo y el desfile de bellezas.
Lo peor: el guión tiene varias vueltas que se hacen increíbles.

miércoles, 1 de abril de 2009

Homenaje a un mito

Ha muerto Maurice Jarre (Lyon, 1913- Los Angeles, 2009), creador de bandas sonoras inolvidables, ganador de tres Oscars y cuatro Globos de Oro, compositor en más de 50 películas y autor de las partituras para films como Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, El club de los poetas muertos, Gorilas en la niebla y Pasaje a la India.
"¿Es usted uno de esos ingleses locos que ama el desierto? Hay que estar loco para amarlo. Mientras ustedes lo veneran, yo suspiro por los jardines perdidos de la Alhambra". Alec Guinness en Lawrence de Arabia.
Nadie mejor para recorda a Jarre que él mismo dirigiendo a la Royal Philarmonic Orchestra en un tributo  a David Lean.

martes, 31 de marzo de 2009

Duplicity

Es Duplicity una film que apuesta, y muy fuerte, por la química demostrada por la pareja de estrellas Owen-Roberts, cuya solvencia ya quedó demostrada -de forma aún más notable si cabe- en Closer. Sin embargo, una película que sólo se apoya en buenas interpretaciones y en esa química no acaba de ser redonda. Y Duplicity no lo es. Aquí le faltan muchas de las virtudes que atesoraba esa joya que fue Michael Clayton: un guión menos sólido, un plantel de secundarios que no se limite a bailar junto a los protagonistas, esos cansinos y repetitivos flash-backs que se hacen odiosos... La dirección de actores no es tan brillante como en el film de Clonney y el final, que supuestamente tenía que levantar la parte ultima de la película, se antoja decepcionante. Nada peor para un film de espías que el aburrimiento, y Duplicity se hace exasperadamente larga: se podía haber resuelto en media hora menos. Cuando uno empieza a mirar su reloj para ver qué hora es, la señal es mala. Se trata de una apuesta fallida por parte de Gilroy, excelente guionista que se ve traicionado precisamente por un guión con muy poco vuelo. La apuesta por la intriga hace que desaparezca la accióny la tensión es escasa. Al final es Duplicity un film que se deja ver con pereza y se olvidará con demasiada facilidad para las expectativas levantadas.
Calificación: ** Aburrida
Lo mejor: Pese a todo, el duelo Owen-Roberts.
Lo peor: la falta de ambición de Gilroy y los flash backs.