Una comedia que ha conseguido al aplauso unánime de la crítica sin que yo haya conseguido descubrir por qué. Empezando por el título con esos inexplicables paréntesis. Se trata de una comedia romántica bastante al uso con la única peculiaridad de que aquí hay una pareja en la cual sólo uno de los miembros está enamorado y la otra parte se deja querer, llegando a ser odiosa para el espectador. "Empújala, empújala por el barranco" llegó a oirse en el patio de butacas ante la maravillosa interpretación de la Deschanel, de impronunciable nombre Zooey. A mi sin embargo se me hizo insoportable el protagonista: es un gilipollas. No existe otra palabra para describir a un arquitecto que se dedica a escribir frases para tarjetas y que cree que está destinado a encontrar el amor verdadero por arte de magia. Pero el gran problema de este film es su condición de comedia que no consigue hacer reír: ni media sonrisa. Debería considerarse una dramedia: comedia+drama. Y resulta un poco pesado esa estructura a base de flash backs and flash forwards. En resumen, un título altamente sobrevalorado y que demuestra el divorcio entre el público (yo) y la crítica.
Calificación: **. Sí, críticos, han leído bien.
Lo mejor: El trabajo de Deschanel. El mensaje de que una relación sólo funciona si los dos quieren.
Lo peor: Sus ínfulas y el personaje del protagonista, insufrible.

