domingo, 24 de abril de 2016

Objetivo Londres: fórmula agotada

En 2013 Hollywood nos obsequiaba con dos películas que demolían la Casa Blanca con sendas conspiraciones terroristas. No era la primera vez que en un mismo año dos majors intentaban seducirnos con misma propuesta-distintos actores, basta con recordar el tándem Volcano-Infierno en Dante´s Peak. Ahora, en 2016, nos llega la secuela de una de aquellas películas demoledoras -valga el doble sentido refiriéndome a la destrucción del sagrado tótem USA y a sus fantásticos efectos especiales-, en este caso la protagonizada por Gerald Butler, encarnado en un nuevo héroe inmortal de acción tipo John Mclaine. Por cierto, que alguien podría realizar un artículo sobre la obsesión de Hollywood y en particular del director de Godzilla Roland Emmerich con hacer desaparecer de la faz de la tierra al hogar de Barack Obama.
Volviendo al tema: Objetivo Londres -cuyo título oríginal, mucho más seductor, al igual que en la primera parte, es London has fallen- agota una fórmula que debería haber concluido en la primera película. Confieso que disfrute como un enano con ese primer film, que en un alarde de dirección conseguía 20 minutos de infarto con el asalto cronometrado por parte de los malvado norcoreanos al edifico de Pensilvania Avenue. La brutalidad de las ejecuciones de los buenos por parte de los malvados terroristas parecía incluso ajeno a Hollywood y más cercano al cine de Honk Kong.
¿Qué falla en la segunda parte? El factor sorpresa ha desaparecido por completo: mismos protagonistas, misma historia, pero trasladada a Europa y con cambio de terroristas -islamistas radicales en lugar de norcoreanos- que puede llegar a parecer oportunista tras los atentados de París y Bruselas. Es como si los ejecutivos de USA hubieran dicho: vamos a sacar tajada en Europa de todo el sufrimiento que han provocado aquellos ataques. Y donde mejor que hacerlo que en la mítica Londres, que se ve devastada por un ejército de obreros de Alá. Pero todos estos mimbres no hacen un buen film. Falta sustancia: los chistes de Butler no hacer gracia, es un personaje sin aristas y parece que Eckhart no se cree su propio personaje: su composición del presidente de USA es pobre. Ni siquiera el insigne Freeman eleva la función.
Resumen: Objetivo Londres cumple su objetivo de recaudar millones de euros porque a todos los que nos sedujo la primera parte, pasaremos por taquilla, pero este film podría haber dado mucho más de sí, sin desmerecer sus magníficos efectos especiales y su por otro lado superficial denuncia de la situación política mundial y global en la que el terrorismo de DAES amenaza a las formas de vida occidentales. Esta terrible problemática hubiera merecido una respuesta mejor por parte del séptimo arte norteamericano. 
Puntuación: ** sobre 5
Lo mejor: su ritmo y sus efectos especiales.
Lo peor: la banalización de la violencia; la superficialidad con que se toca el tema terrorista; que sus actores no se lo crean y que se hace eterna pese a no llegar a las dos horas.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Cien años de sindiós

Unas líneas dedicadas al nuevo film de Daniel Calparsoro, indecentemente propocionado por Mediaset como la nueva bomba del cine español.

Y digo indecentemente porque es vergonzoso que a través de estas brutales campañas de marketing se dé tanta visibilidad a un solo film español para hacer otro taquillazo tipo 8 apellidos vascos y luego haya tanta obra de arte que languidece en cuatro salas porque no ha tenido publicidad y nadie ha sabido de su existencia. Vaya por delante que levantar tantas expectativas con una película puede ser contraproducente y el batacazo, no en la taquilla, si no en el boca a boca del espectador, pueder ser ruinoso.

No quiero hablar de este film desde el rencor o conseguir que alguien deje de verla por una falsa idea de que me ha decepcionado. POR FAVOR ID A VERLA, hay que levantar al cine español y cuantas más personas vean 8 apellidos catalanes, El pregón o Kiki el amor se hace, más contribuiremos a que se realicen más películas en habla hispana. Pero tampoco contaré maravillas de un film que bebe muy evidentemente de otras películas de robos imposibles a bancos -me vienen a la mente hasta tres films americanos con rehenes y un botín que es más de lo que parece- y que se apoya en exceso en el carisma de sus actores. No entraré en su guión de máxima actualidad y que quiere ser pionero en nuestro cine en hablar de la corrupción entre las más altas instancias de la política y del Gobierno. Sí puedo contar que el film da menos de lo que ofrecía su marketing y que se salva por el buen oficio de sus intérpretes, con un Arévalo algo fuera de juego al salir de la comedia y un Tosar que eleva el nivel de la función. En su contra, los estúpidos personajes secundarios y ese afán de meter con calzador a actores venidos de la televisión, con todo mi respeto para estos intérpretes, que parecen colocados solo para que digamos "¿ese no es el de El Barco?".

Cojea en algunos momentos y llega a ser previsible aunque se ve con agrado y supone un punto de inflexión en lo que a industrializar nuestro cine -en la parte negativa del abuso publicitario- se refiere. Me quedo con que Calparsoro aprenda de los errores y vuelva a un cine menos comercial, pero más auténtico.

Star Wars VII: El despertar de la fuerza


En un blog titulado genéricamente "Perturbaciones en la fuerza", resultaba inevitable hacer referencia  al estreno del episodio séptimo de la saga cinematográfica de ciencia ficción más famosa de la historia (con permiso y todo el respeto para Star Trek).
Me resulta muy difícil distanciarme emocionalmente de esta película para hablar de ella más o menos objetivamente, ya sea como periodista, espectador o simple observador de la realidad. El mismo título de este blog hace innecesaria más explicación. Así que no voy a intentarlo. Para los más escépticos de la ciencia-ficción, o simplemente para los que nunca irán a ver esta película ni ninguna de las otras seis, os recomiendo el magnifico artículo de Jot Down con 30 "25 razones para no ver el Episodio VII", aunque creo que contiene algunos ´spoilers´ del film:
Un solo apunte sobre este artículo: es irónico que su autor haya tenido que "soportar" este engañabobo para poder despotricar contra la película. Y seguramente más de una vez, dado su fehaciente conocimiento del universo Star Wars (SW). Que cada cual juzgue sus posibles razones, quizás sólo un trasnochado -y respetable- afán de luchar contra el mainstream

Esta entrada tampoco persigue ser acrítica: el film no es perfecto como tampoco lo fue el episodio V, considerado unánimente como el mejor de la saga, pero no es perfecto como no hay nadie perfecto. ¿Se podría haber hecho mejor? Rotundamente SI. No seré yo quién caiga rendido ante el nuevo gurú de Hollywood Jim Abrahams.La clave es ¿se podría haber hecho peor? Y ahí la respuesta obviamente es por supuesto que sí. 

Otra de las claves es si ha conseguido sus objetivos. Los de recaudación y expansión de la saga a las nuevas generaciones, rotundamente sí, algo que era fácil teniendo en cuenta al nuevo dueño del universo SW: el todopoderoso Walt Disney. Pero quedarnos en este aspecto de la industria sería simplista y haría poca justicia a un imperio que desde hace 40 años (no olvidemos que el Episodio IV se estrenó en 1976) ha conseguido perdurar, crear un lenguaje propio e incluso y no es broma, una religión oficial que en el Reino Unido está entre las 10 primeras en numero de fieles confesos. 
Semejante poder de seducción merecía una continuación adecuada tras la claudicación de su autor original George Lucas. Hay cierto consenso entre los fans de que la magia ha vuelto tras cierta decepción por los episodios I,II y III, que siendo realizados en su totalidad por Lucas, habían generado una expectación imposible de cumplir. ¿Era Abrams el más indicado para llevar a cabo la nueva entrega? Posiblemente sí, Abrams ya había resucitado la saga Star Trek, de la que se espera nueva entrega este año y de la que ya se pueden ver los primeros anuncios. También hizo un buen trabajo con Misión Imposible y en otros trabajos "menores" como Monstruoso había despertado grandes expectativas, como un nuevo Lucas del siglo XXI.

Pero es evidente que las comparaciones son siempre difíciles. En una era de efectos especiales casi perfectos, ya no se puede sorprender al espectador como lo hizo Lucas, ni a los de 40 años y mucho menos a sus hijos. Y en este pecado va  la penitencia de Abrams, fiel admirador del trabajo de amigo de Spielberg. No es culpa suya: los efectos especiales han cambiado, pero lo que ha cambiado es la sociedad y muchísimo. 

¿Son estas reflexiones una forma de hacer más seria lo que para muchos es mero entretenimiento? Puede ser. Es puro entretenimiento para los niños o adolescentes, pero para los adultos que hemos crecido con la saga no puede serlo, es parte emocional de nuestro bagaje cultural. Incluso los más escépticos y negados saben qué es la Fuerza o quien fue Chewbacca, son parte de nuestra cultura cinematográfica como lo es el ratón Mickey o Indiana Jones. Otro debate es si es un bagaje impregnado de "imperialismo yanki" o de si es más o menos adecuado. A mi pareja no le gusta SW, le aburre y se niega a darle una oportunidad. Lo respeto con pesar, porque SW es mucho más que una saga de naves y monstruos y un enano verde que mueve cosas: tiene mucho detrás.

Si consigo que alguno de estos escépticos le de una oportunidad a la saga, me daré por pagado, eso sí que siga el orden académico: primero la guera de las galaxias, luego el imperio, y tras el retorno del jedi, todas las demás. No puedo acabar sin despedirme con algo que se ha hecho ya un tópico: que la Fuerza os acompañe... siempre

PD: Mención aparte merecería el desprecio de la Academia de Hollywood al no conceder ni un solo Oscar ni siquiera entre los técnicos al film y premiar a Morricone con un film menor en lugar de a Williams por su espléndida banda sonora. En cuanto al Oscar a Ex-machina por sus efectos, ¿alguien la ha visto? Y lo que es peor ¿alguien la recordará? Lo dejo ahí... de momento.