La nueva película de Roberto Santiago, Al final del camino, tiene muchas cosas en común (y no es broma) con la última de Woody Allen. Primero, su carácter indudable de vehículo de promoción turística, en este caso del Camino de Santiago, con el apoyo de la Xunta. En su segundo, su carácter de comedia con pinceladas agridulces (aquí menos patentes que en la de Allen), que toma la forma de una serie de parejas en crisis que hacen el Camino con un gurú (desaprovechado Diego Peretti, que apenas abre la boca durante todo el film) y con una falsa pareja de periodistas empeñados en hacer un reportaje sobre el susodicho gurú. El problema de Santiago es que ha cogido a una serie de actores carismáticos de la comedia televisiva y los ha puesto a hacer exactamente los mismos papeles que hacían en televisión: Alterio, Tejero, Mora (el gitano de El síndrome de Ulises sigue igual de cargante con esas carcajadas que no vienen a cuento), Gutiérrez... Para ese viaje no hacían falta alforjas. Claro que la vis cómica de Alterio y Tejero no es fácil de reprimir y la peli es de carcajada fácil. Las escenas con la nínfula quinceañera lavandose los dientes son realmente ocurrentes y algunos gags despiertan sanas carcajadas, lo cual es más de lo que consiguen muchas comedias norteamericanas. Con esquema de comedia romántica clásica (en en la línea de La fiera de mi niña), con la pareja que se odia y acaba enamorada, Al final del camino supondrá una decepción para los que esperaban una obra de autor de Santiago, un cineasta que prometía una mirada personal en sus inicios y que en este film se banaliza, quizás de forma voluntaria, en aras a llegar a más públicos. No hay duda de que esta comedia no arrasará en los Goya, pero es simpática, se deja ver con alegría, tiene momentos de auténtico humor y sirve de lucimiento para los hermosos paisajes gallegos y sus protagonistas. Calificación: *** Graciosa, pero intrascendente.
Lo mejor: el duo Alterio-Tejero y las escenas del cepillado de dientes.
Lo peor: que el cineasta se banalice y el desaprovechado personaje de Peretti.


