jueves, 16 de abril de 2009

A todo gas 4

La saga Fast and Furious llega a su cuarta entrega y con la extraña decisión de no adoptar su título español original (A todo gas), una manía que está llevando a dejar los títulos ingleses en un afán de esnobismo como si todo lo americano fuera sinónimo de calidad. En esta ocasión, la productora, encabezada por su protagonista Vin Diesel, retomó la peli original en una suerte de auténtica secuela con los mismos protagonistas. De esta forma, se borran las entregas 2 y 3 (la tercera sobre todo fue bastante infumable) y con la escena final se da pie a futuras entregas. Pero no adelantemos acontecimientos.
La película tiene todos los ingredientes de la original y fascinará a los amantes del tunning y la velocidad, mientras que a los demás, los que busquen un guión potente y una historia interesante, puede resultarles repetitiva, no sólo por repetir esquemas muy parecidos a las anteriores, sino porque las interpretaciones son muy planas, sobre todo la de Walker, un actor que hasta el momento sólo ha mostrado sus limitaciones, frente a un Diesel que se come la pantalla con su papel de duro con corazón y ansias de venganza. Hay bellezones espectaculares, coches de ensueño, amor y sobre todo escenas de persecución realmente espectaculares, que son la gran baza del film. En este aspecto, la peli no desmerece a la original, aunque para este tipo de escenas, sigue sin ser superada la gran Ronin de Frankenheirmer. Para todos los amantes de coches sin control y grandes trompazos, A todo gas 4 será una delicia. Para los demás, es un vehículo, nunca mejor dicho de entretenimiento, para pasar un buen rato.
Calificación: *** Olvidable, pero con sus momentos de adrenalina.
Lo mejor: las persecuciones y los pibones.
Lo peor: su escasa originalidad y un metraje excesivo. Su vocación de franquicia.

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