viernes, 8 de mayo de 2009
Nueva gesta
El barcelonismo tiene un nuevo gol para el recuerdo. Iniesta le llevó a la final de la Champions con un gol memorable en el descuento. La narración de Manolo Oliveros refleja la tensión del momento y la alegría de los periodistas.
El lobo, que gran turrón
Mítica frase de la publicidad española y objeto de un memorable gag de la chirigota del Yuyu, Los arapahoe que joe, el lobo ha vuelto a las carteleras tras la reciente Underworld Evolutions, está vez en forma de spin off (no encontramos equivalente en español) de la serie X-Men. Con el título de X-Men Orígenes: Lobezno, nos encontramos de nuevo a uno de los personajes más carismáticos de la saga X-Men, tanto fílmica como de comic. Se trata de Logan, alias Lobezno, un mutante con una gran capacidad de regeneración que es reclutado por el gobierno para realizar misiones oscuras por todo el mundo aprovechando sus capacidades. La elección del director resultó sorprendente, ya que el sudafricano Gavin Hood debutó con un film de calibre muy distinto (Tsotsi, oscar al mejor film de habla no inglesa). De esta manera, Hood compone una dirección correcta, pero poco más, y aunque resuelve de manera afortunada las escenas de acción, se le nota ajeno y algo despistado en un género en el que hubiera brillado más otro de los directores barajados para el film como Leni Wiseman (La jungla 4.0). Sin embargo, para lo bueno y para lo malo, todo el peso del film viene a recaer en la figura del actor (aquí también productor) Hugh Jackman, que ya confesó su pasión por un personaje que le ha llevado a matarse en el gimnasio para dar el pego. Héroe mitad humano mitad engendro de adamantium con unas uñas que no precisan manicura, su binomio con su hermano Dientes de Sable resulta creíble y sostiene la acción, algo repetitiva. Quizás lo más logrado son las tramas paralelas en las que aparecen Gámbito y los jovenes X-Men como Cíclope o un rejuvenecido profesor Xavier. Buenos efectos especiales y una historia interesante aunque resuelta de forma algo tramposa (esa amnesia tan conveniente) pero que nos permite albergar esperanzas de que el cine de superheroes, -a la espera de las secuelas de Spiderman y Batman- no se estanca en simples action hero movies tipo Los 4 Fantásticos.Calificación: ***. Correcta
Lo mejor: las tramas paralelas con los mutantes.
Lo peor: una cierta indiferencia en la dirección y las incongruencias del guión.
martes, 5 de mayo de 2009
Para el recuerdo
Sin ser ventajistas, la gesta del Barça no podía quedarse fuera de este blog. Elegantes en la derrota, respetuosos en la victoria, aquí queda la goleada, con las voces de los grandes del Carrusel de la SER.
Hermanos suecos de sangre: Déjame entrar
Apunten este nombre: Tomas Alfredson. Es el director sueco de uno de los mejores films que he visto este año: Déjame entrar. Repescado en la cartelera gracias a las buenísimas (y justificadas) críticas, además del boca a boca, esta gélida fabula, auténtico Cuento de Invierno, a caballo entre el terror menos sofisticado y una hermosísima historia de amor, seduce al espectador con las armas menos estruendosas. Diametralmente opuesto al cine de terror al uso made in Hollywood, Alfredson se muestra casi minimalista, empezando por unos títulos de créditos sobre fondo negro que resultan un anticipo de lo que nos viene encima: escenas que dan auténtico miedo desde una perspectiva absolutamente realista y cercana. Incluso los aspectos más cercanos al fantástico y a la mitología vampírica (esa invitación necesaria para poder entrar en las habitaciones) resultan casi congruentes con una historia que pasa de ser sumamente sombría y pesimista (ese mac guffin de la violencia en las escuelas) a iluminarse con una historia de amor que podría llamarse "interespecies" y que pese a la frialdad del paisaje consigue que una niña sedienta de sangre nos provoque ternura y lástima, además de miedo. Con escenas absolutamente memorables (el hospital, la piscina) y un final digno de los mejores guionistas, Déjame entrar se ha ganado un puesto entre los films absolutamente necesarios para el cine europeo y mundial. En este caso la economía de medios y el ascetismo se convierten en virtudes y nunca fue más verdad que da mucho más miedo lo que se sugiere que lo que se ve. El film tampoco esconde escenas absolutamente inquietantes ni renuncia a un cierto toque gore (el efecto desasosegante que produce la sangre no tiene equivalente en pantalla), pero jamás cae en el mal gusto. Resulta dificilísimo encontrarle peros al film (quizás una cierta tendencia a la repetición de planos, y un guión algo previsible en algún tramo, fallos todos muy menores ante la grandeza del resultado). Y acertadísima la crítica de Travers en Rolling Stone: "Véanla antes de que alguien haga un remake y la estropee". Y que decir de las interpretaciones: Leandersson da una lección y destrona a Kirsten Dust del trono de niñas vampiro. A destacar también el sombrío panorama ofrecido sobre una ciudad sueca sin identificar, muy en la línea de la nueva literatura sueca que encabeza Mankell. Toda la película parece destilar el mensaje de que el sueño nórdico del estado del bienestar es un espejismo y ha terminado.Calificación: ***** No es exagerado. Debe considerarse un nuevo clásico moderno.
Lo mejor: Su propia existencia al margen del terror comercial y adocenado de Hollywood.
Lo peor: Que pierda público por su origen nórdico.
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