Alucina ver como pasa el tiempo, y me avergüenza comprobar como han transcurrido casi 10 meses desde mi ultima entrada. No hay excusas para tamaña inacción, así que no perderé el tiempo con ellas: pedir perdón es bueno para el alma, pero no conviene recrearse con dichas y desdichas del pasado que nos impiden ver el presente. "Dífícil de ver es el futuro, siempre en movimiento está, pero si desvías tu atención hacia el, si eliges el camino fácil, tus amigos sufrirán", Yoda dixit. Así que vayamos al lío.
Navidad alumbró Rogue One, una historia de Star Wars. Asombra ver la petulancia de Disney, fomentada ahora por Donald Trump, por la que nos coloca de entrada un título de película directamente en inglés y sin ningún filtro. Los fans de Star Wars hemos aceptado hace muchas décadas -sí, algunos llevamos más de 30 años siguiendo la saga- que este universo expandido se conociera como Star Wars (SW). Obvio que no podíamos llamarlo "La guerra de las galaxias" porque ese era el título del primer film, o cuarto episodio de la saga, y no el ridículo "una nueva esperanza" que Lucas nos impuso después. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es que desde ahora Disney nos haga comulgar con ruedas linguísticas de molino, cuando el invierno anterior había titulado, y muy bien, Star Wars VII, el despertar de la fuerza. Con un Stars Wars Rojo Uno, nos habríamos quedado tan campantes, ya que todos los amantes de estas SW entienden lo que significa...
Dicho esto, entremos en materia. Rogue One es una gran película con algunos lastres: el primero y más obvio es su propia condición de precuela. Todos los que han acusado a Lucas de haberse vendido a Disney y dilapidar su legado se frotarán las manos, ya que es obvio que a medida que se estrenen nuevos films el interés del público no-fan irá decayendo, bien porque no puedan abarcar un universo que se ha hecho mastodóntico, bien simplemente porque se aburrirán de un subgénero en el cual ha devenido la saga. Esto es así como con Star Trek, donde tras el resurgimiento, de nuevo con Abrams, los nuevos films dan muestras de fatiga, Como no se puede gustar a todo el mundo, Disney asume poco riesgo con este primer lastre y anuncia sin rubor un film SW anual, queramos o no. Tiene a millones de niños y adolescentes que devorarán las nuevas películas y los fans más talluditos las agradeceremos.
El segundo lastre tiene más que ver con cuestiones de estilo de Gareth Edwards y de la major. Rogue one no es una película redonda. Alterna fases de cine sublime y personajes memorables, valerosos y épicos, con otras menos apreciables en los que los cineastas se recrean en escenas y argumentos que alargan innecesariamente la duración del film. Juega tramposamente con el anhelo de los fans de disfrutar de los increíbles efectos especiales y de la inmersión en nuevos mundos de la saga y descompensa un episodio que por méritos propios podría estar entre los tres mejores -Salvador Fernandez dixit- de los ocho estrenados, a la espera del episodio VIII que se estrenará en diciembre de 2017.
Resumiendo: ningún fan de SW puede ni debe perderse Rogue One, pero ha de conservar el espírítu crítico que nos caracteríza sin dejar de disfrutar de la belleza de momentos únicos que conserva el film y que son varios. Ver la recreación digital de Leia-desde aquí una oración por la querida Carrie Fischer, a la que hemos perdido de forma inesperada- o del moff gran Tarkin nos anticipa por donde irá el futuro de la proyección digital, que no debe perder jamás de vista que el actor de carne y hueso no podrá ser nunca sustituido por su holograma.
NOTA FINAL: Vergonzosa de nuevo la decisión de los miembros de la academia de los oscar del pasado año de castigar al episodio VII en las categorías técnicas. Ninguna de las ganadoras estaba a la altura de los logros que cada año alcanzan Industrias Light and Magic y Skywalker Sound. Basta ya de dar de lado a los profesionales de Lucasfilm, y por cierto, viva el homenaje a John Williams por su 80 cumpleaños impulsado por Gustavo Dudamel, director de la LA Philarmonica y que puede verse integro en YOUTUBE
https://www.youtube.com/watch?v=vpv835qjwiU
Bienvenido, 2017
Dicho esto, entremos en materia. Rogue One es una gran película con algunos lastres: el primero y más obvio es su propia condición de precuela. Todos los que han acusado a Lucas de haberse vendido a Disney y dilapidar su legado se frotarán las manos, ya que es obvio que a medida que se estrenen nuevos films el interés del público no-fan irá decayendo, bien porque no puedan abarcar un universo que se ha hecho mastodóntico, bien simplemente porque se aburrirán de un subgénero en el cual ha devenido la saga. Esto es así como con Star Trek, donde tras el resurgimiento, de nuevo con Abrams, los nuevos films dan muestras de fatiga, Como no se puede gustar a todo el mundo, Disney asume poco riesgo con este primer lastre y anuncia sin rubor un film SW anual, queramos o no. Tiene a millones de niños y adolescentes que devorarán las nuevas películas y los fans más talluditos las agradeceremos.
El segundo lastre tiene más que ver con cuestiones de estilo de Gareth Edwards y de la major. Rogue one no es una película redonda. Alterna fases de cine sublime y personajes memorables, valerosos y épicos, con otras menos apreciables en los que los cineastas se recrean en escenas y argumentos que alargan innecesariamente la duración del film. Juega tramposamente con el anhelo de los fans de disfrutar de los increíbles efectos especiales y de la inmersión en nuevos mundos de la saga y descompensa un episodio que por méritos propios podría estar entre los tres mejores -Salvador Fernandez dixit- de los ocho estrenados, a la espera del episodio VIII que se estrenará en diciembre de 2017.
Resumiendo: ningún fan de SW puede ni debe perderse Rogue One, pero ha de conservar el espírítu crítico que nos caracteríza sin dejar de disfrutar de la belleza de momentos únicos que conserva el film y que son varios. Ver la recreación digital de Leia-desde aquí una oración por la querida Carrie Fischer, a la que hemos perdido de forma inesperada- o del moff gran Tarkin nos anticipa por donde irá el futuro de la proyección digital, que no debe perder jamás de vista que el actor de carne y hueso no podrá ser nunca sustituido por su holograma.
NOTA FINAL: Vergonzosa de nuevo la decisión de los miembros de la academia de los oscar del pasado año de castigar al episodio VII en las categorías técnicas. Ninguna de las ganadoras estaba a la altura de los logros que cada año alcanzan Industrias Light and Magic y Skywalker Sound. Basta ya de dar de lado a los profesionales de Lucasfilm, y por cierto, viva el homenaje a John Williams por su 80 cumpleaños impulsado por Gustavo Dudamel, director de la LA Philarmonica y que puede verse integro en YOUTUBE
https://www.youtube.com/watch?v=vpv835qjwiU
Bienvenido, 2017
