viernes, 1 de mayo de 2009

La sombra es alargada

Viene La sombra del poder como adaptación americana de una brillante miniserie británica sobre los entresijos de las empresas de seguridad que se están adueñando de muchas parcelas que hasta hace poco eran únicamente pertenecientes a la seguridad pública. El gran número de bajas militares en los diversos conflictos bélicos abiertos en Oriente Medio ha llevado a los gobiernos, especialmente el americano a subcontratar diversos servicios de seguridad a empresas privadas, que como su propio nombre indica lo que buscan es el lucro. Habría que pensar si cuando hacen su trabajo de forma irregular la culpa es de esas empresas o en realidad de quien las contrata, que es el Estado, y que fue quien se metió en esas guerras de las que ahora no puede salir. La película de MacDonald va más allá y plantea la inquietante duda de que pasaría si una sola empresa privada se hiciera con gran parte de la seguridad que debe estar en manos de la Administración pública. Con un póquer de actores de primer nivel (incluyendo los oscarizados Crowe y Mirren y un contenido Affleck) esta excelente película lo es no tanto por la calidad de sus interpretaciones como por atreverse a poner sobre la mesa los peligros que nos han traído aquellos polvos convertidos en lodos. MacDonald pone en la termo mix varios géneros: el policiaco, el thriller, el de investigación periodística... y en todos se desenvuelve bien, aunque si hay que reprocharle algo, además de la excesiva duración de la función, es un final algo forzado que acaba desviando la atención de los verdaderos culpables. Se trata no obstante de un ejercicio excelente de dirección y guión y cuenta con unas interpretaciones muy dignas, entre las que destaca la de Adams en el papel más desagradecido de la historia. Hacen falta más historias valientes que muestren al gran público adonde quieren llevarnos estos políticos que ahora nos distraen con mascarillas y fiebres porcinas.
Calificación: **** Muy por encima de la media.
Lo mejor: Denunciar el peligro que supone dejar los servicios públicos en manos privadas.
Lo peor: Una duración excesiva y un final atenuado.

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