El problema de The international es que después de dos horas de intensa búsqueda, investigación y diversas muertes más o menos violentas, la vida sigue igual. La Banca, ese ente abstracto que es dueña del mundo, no puede derribarse por los embates de un concienzudo agente de la Interpol, en este caso el intachable Clive Owen, ya que eso no es el mundo real. El salto a Hollywood de Tykwer, meritorio director de Corre Lola, corre, se ha hecho con notable pulcritud, pero se echa de menos más acción, más Bourne en una intriga correcta pero que finalmente se resuelve de forma apresurada, eso sí, tras haber paseado las cámaras por medio mundo. El guión de The international pretende descubrir grandes conspiraciones, y es meritorio atreverse a plantear el problema de los bancos encubridores del tráfico de armas y el blanqueo de dinero. Pero ese problema es conocido y al final no se está descubriendo nada nuevo, antes bien, se caen en ciertos tópicos (esa familia de industriales italianos por ejemplo) y sobre todo se desperdicia el gran talento de Naomi Watts, que al final de la función es apartada con rudeza del eje de la acción. Se ve este film sin demasiados problemas, pero en su última parte decepciona y nos lleva a pensar que Tykwer ha claudicado antes intereses mayores. Aún así, nos hace pasar un buen rato y nos permite un viaje por media Europa y por entresijos de la banca internacional.Calificación: *** Interesante pero fallida.
Lo mejor: Owen se cree su papel y lo intrepreta con fuerza.
Lo peor: Watts está desaprovechada y el final pierde todo su interés.
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