Los carteles que anuncian las películas nos dicen mucho de ella. En ninguno de los numerosos carteles que publicitan 2012 aparecen los protagonistas, algunos tan solventes como Danny Glover o John Cusak. Y es que quien reina de manera absoluta en este film no es otro que nuestro planeta Tierra. En esta ocasión no es el hombre el que provoca la destrucción del gigante azul, pero el resultado es tan aniquilador que peligra la supervivencia de la raza humana. Y eso Emmerich lo cuenta como nadie. De hecho, ha destruido Norteamérica o parte de ella en cuatro películas: Independence Day, Gozdilla, El día de mañana y la actual 2012. Y en esta última lo hace de maravilla. Las escenas de huida de Los Ángeles se cuentan entre las más espectaculares que se han visto nunca en una pantalla de cine. El film es un carrusel casi continuo de efectos especiales, aunque quizás peca de un prólogo excesivamente largo que hace resentirse el metraje final. El terrible dilema moral que retrata el film es resuelto con demasiada sencillez y subsiste la gran pregunta: ¿cómo elegir a los supervivientes entre 6.000 millones de seres humanos? Una pregunta que ya se planteaba en Deep Impact y que se resolvía con un sorteo a nivel mundial. La resolución en 2012 es mucho más discutible, pero en todo caso no se trata una peli que invite a filosofar, sino, como en el caso de Transformers 1 y 2, a agarrarse al asiento y disfrutar de una velocidad de vértigo. Resulta absolutamente imprescindible ver esta película en salas de cine con una pantalla lo suficientemente grande para que los efectos puedan ser admirados. Y nada de dejarla para el DVD. Es uno de los estrenos de la Navidad y hay q verlo. No valen excusas.
Calificación: *** y !/2. Excelente realización.
Lo mejor: La huida de LA
Lo peor: Un largometraje excesivo y algunos personajes muy caricaturizados.

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