La carrera de Michael Douglas refleja sin duda la heterogeneidad de un interprete versátil, excelente actor en todos los registros aunque más propenso al drama que a la comedia, y al que sólo le faltaría un auténtico blockbuster de acción tipo jungla de cristal, en la que ejercería de un willis de medio pelo ejerciendo de heroe improbable. Desde su matrimonio con Zeta Jones, los papeles de Douglas han mermado notablemente y su carrera ha sufrido altibajos, en algunos casos probablemente forzados por el actor, que quizás deseoso de centrarse en su vida familiar y con la vida resuelta desde hace mucho, ha decidido escoger papeles pequeños y quizás más de su gusto como actor. Es el caso de este remake titulado "Más allá de la duda", que ha sido pergeñado con pocas semejanzas al original debido a esa manía de los directores actuales de jibarizar a los clásicos y adaptarlos de manera que tengan el toque de su creador, toque que acaba por estropear lo bueno que en algunos casos el original tenía y en otros simplemente brillaba por su ausencia. La historia del falso culpable es vieja como el cine y aparece muchas veces en la literatura. En este caso se desarrolla sin brillo y con poco suspense: el personaje principal se hace antipático en sus ansias de encontrar la gran exclusiva y sólo el brío de la protagonista y la gran despedida final elevan el tono final. El carácter secundario de Douglas, suerte de excusa argumental para toda la trama, hace que el actor actúe en piloto automático, lo cual es mucho más de lo que hubiera hecho otro interprete con menos experiencia. La suerte de Douglas es que su piloto automático le da cien vueltas al resto de intérpretes y su presencia siempre llena la pantalla, lo cual evita el ridículo final. En resumen, un thriller muy poco original y con una revuelta final poco sorprendente, que retrata a su director, el otrora brillante Peter Hyams, como una figura en franca decadencia tras agotarse su crédito después de la para mi excelente El fin de los días, quizás el mejor trabajo en años de Swarzeneger. Sin embargo, un buen guión y una mejor elección de historia podría permitir recuperar al Hyams de Atmosfera Cero frente al decepcionante de El mosquetero. Calificación: ** No está a la altura del original y no aporta nada al género.
Lo mejor: la protagonista, Amber Tamblyn, la única que sostiene la función.
Lo peor: su actor es antipático y el final no sorprende a nadie.
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