Tiene muchas y muy interesantes lecciones la opera prima de Borja Cobeaga, algunas francamente hilarantes, y resulta todo un ejercicio de como hacer una excelente primera comedia, que va más allá del género para convertirse en una excelente película. El primer acierto es el casting: la imagen del pagafantas en la persona del actor Gorka Otxoa es definitoria. Igual que la víctima de su amor, la argentina Sabrina Garciarena, que aporta una deslumbrante sonrisa y ese sexi acento argentino que tanto seduce a muchos españoles. Y luego un plantel de secundarios con un excelente Oscar Ladoire, que explota su vis cómica de manera espectacular. Pero quizás lo mejor del film es que no se queda en el chiste fácil ni en ridiculizar al pagafantas, como fue el caso de Borja Mari y Pocholo, en el que la parodia llegaba a humillar a los protagonistas, sino que en este caso Pagafantas realmente alterna escenas de alto contenido cómico (como los diferentes peinados del protagonista o la perla inicial de "Los miércoles son los nuevos sabados") con otras tragicómicas y perlas de la vida cotidiana de Bilbao, no en vano, la financiación procede en gran parte de la ciudad y del gobierno vasco. Imparable es la renovación que está sufriendo la comedia y en general gran parte del cine español con nuevas figuras que demuestran que se puede hacer un cine competitivo y que dé dinero a los productores, y en algunos casos hasta que contente a la crítica, si que es a alguien le interesa eso, fuera de a los propios críticos. Todavía no he visto un espectador de cine español que dejara de ver una peli que le interesara por una mala crítica, y ese es el público que interesa. A la espera de futuras incursiones, nos atrevemos a augurar un brillante futuro al joven Cobeaga, a la espera de la interensante vuelta de tuerca en su carrera del prometedor Daniel Monzón y su Celda 511. Calificación: **** No se la pierda
Lo mejor: Los protagonistas y los berrinches de Otxoa.
Lo peor: abusa de las explicaciones tipo documental.
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