martes, 27 de octubre de 2009

Megan Fox y la crueldad intolerable


Pues no, no vamos a hablar de la peli de los Coen, si no de los ataques más o menos injustificados que está sufriendo la actriz Megan Fox por el terrible pecado de ser una actriz en Hollywood y ser muy atractiva. Existe una tremenda hipocresía con este tipo de actrices: parece que deben disculparse por ser guapas y pedir perdón por ello a los mismo críticos y aficionados al cine que se meten con ella pero luego no se pierden ninguna de sus películas y babean toda la butaca durante las proyecciones de Transformer o Jennifer´s Body. ¿Qué hubiera pasado si a Marilyn Monroe se la hubiera tratado así? Y que no me digan que la Monroe era una actriz de Oscar porque muy pocos papeles se le recuerdan como memorables o comparables a actuaciones de otras coetaneas de más enjundia. Pero ahora lo políticamente correcto es que las actrices guapas tengan que ser cerebritos que quieran actuar en Un tranvía llamado deseo, y si encima hacen declaraciones poco convencionales sobre su trabajo o sobre el sexo, -caso de Fox, cuyo apellido significa zorra, lo cual ha dado mucho juego a las mentes calenturientas- pues parece que todo vale para atacarlas. Ya está bien, nadie le pide una actuación de oscar, igual que nadie le pide a Meryl Streep que sea sexi. Al cesar lo que es del césar. No hay q ser crueles. Es un buen momento para reivindicar "Jennifer´s body", la primera peli como directora de la guionista de Juno, Diablo Cody, un film que no pasará a la historia del séptimo arte, pero que está bien rodado con una premisa interesante, digna de un Raimi: desviarse del cine de terror o del de High School convencional para fusionarlos en una peli entretenida y con escenas memorables como la de la protagonista corriendo bajo la luna con su traje del baile.
Calificación: ***. Una cuarta estrella me parece exagerada. Allá ellos en fotogramas.
Lo mejor: Verla sin prejuicios. Un guión interesante y un atractivo final.
Lo peor: Que Fox repite papel y puede acabar encasillándose. Una cierta previsibilidad en el desarrollo.

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