Sin embargo, algunos elementos juegan a favor de la franquicia de Supermán, y son, entre otros, sus carismáticos personajes secundarios y su saludable autocrítica y ganas de no tomarse tan en serio. Esta última característica sólo aparece en dos films de MARVEL, curiosamente protagonizados por el mismo actor que hizo el rídiculo con Linterna Verde, otro personaje de DC. Nos referimos obviamente a Ryan Reinolds y su Deadpool.
Sin embargo DC haría mal en sobreexplotar la nostalgia de sus seguidores, fieles a Batman y Superman, recurriendo a los supuestos malos de sus sagas, que curiosamente acaban en la misma cárcel y los que se empeña en unir por una buena causa. Unos malvados muy desiguales y que se niegan con gran acierto a morir pese a quien pese, en este caso y por segunda vez bajo la batuta de Violeta Davis, una actriz que nos maravilló en Como defender a un asesino y que aquí baja notablemente su nivel actoral.
Aunque quiera dotarla de una gran ambigüedad moral, se nota que Davis no acaba de estar cómoda en su papel de salvadora del mundo, porque sabe que además no es la protagonista. El gran protagonista es un tiburón disléxico, que para mí es la gran estrella de la función, con una vis cómica muy superior a la de sus compañeros supuestamente con más cerebro. El personaje del tiburón apareció por primera vez, que se sepa, en la serie Flash del Arrowverso, un universo de superhéroes que ha conquistado a miles de telespectadores gracias a sus series encadenadas: Supergirl, Flash, Arrow, Batgirl y Leyendas del mañana. Es aquí, en las plataformas de pago, donde DC se está batiendo el cobre y discute la supremacía de Marvel, mientras que el cine, sólo la franquicia de Batman, sobre todo con Nolan, ha plantado batalla a los Vengadores. Ni los experimentos con Supermán ni la Liga de la Justicia (con la honrosa excepción de Wonder Woman) hacen de momento sombra a Hulk y cía.
Como decía en el título, DC ha querido reinventar al escuadrón suicida que naufragó de la mano de un Will Smith que últimamente ha perdido el norte, y como ya hizo con Supermán, se ha inventado una nueva peli con idéntico argumento, pero cambiando a la bruja demoniaca por una superestrella de mar alienígena. Dirán que es un homenaje a las grandes películas japonesas de Godzilla, pero este villano es el más ridículo de la historia del cine y en vez de miedo da risa. Algunos críticos han aplaudido este salto al vacío del sobreestimado James Gunn, director que no hace ascos a cambiar Marvel por DC, tras filmar Guardianes de la Galaxia, una de las pelis mas sobrevaloradas de los últimos años. Y la peli tiene apuntes interesantes, pero para mi gusto le sobra el gore y unos villanos ridículos y estereotipados. ¡Ay Juan Diego Botto, que pena, penita, pena de personaje! Te queda un largo camino para parecerte a Antonio Banderas. Entre lo interesante, algunos personajes y diálogos tronchantes de Tiburon y Quinn, y esa solapada crítica a los USA como potencia que quiere barrer bajo la alfombra todas sus vergüenzas.
Al final, mas sombras que luces para un film que queda lastrado por un villano rídiculo con el que nadie puede empatizar, algo raro en las pelis de DC, que se caracterizan por la fuerte carga psicológica de sus personajes y su ambigüedad moral.
Puntuación: ***
Lo mejor: el personaje del Tiburón
Lo peor: con gran diferencia, sus malvados de opereta y la estrella de mar alienígena.

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