Hola blogueros/lectores! Sirva esta breve entrada para pedir perdón a mis escasos seguidores o visitantes ocasionales, por haber dejado de publicar durante más de 15 meses. No soy una persona de excusas, así que no me extenderé en esto, baste decir que ha sido por una mezcla de falta de tiempo y de motivación, aunque temas sobre los que escribir no me han faltado: simplemente con la aparición fulgurante de El Mandaloriano, seguida de Obi Wan y Andor, tendría material para muchas incursiones en el mundo de la crítica audiovisual, uno de los temas predominantes de este blog. Sin embargo también tengo que decir que estos meses alejados de la escritura me han permitido hacer una reflexión sobre por qué dediqué tiempo a confeccionar entradas y por qué no lo he hecho durante estos 15 meses. Se habla mucho de la sequía del escritor, o de la falta de ideas. Tras meditarlo mucho, me reitero en que ese no ha sido el problema. Más bien ha sido un cierto desencanto sobre el poco eco que este blog ha tenido en general en la red. El fallo es por entero mío al no haber sabido o podido dedicar más tiempo a encontrar las herramientos para difundirlo, por una mezcla de sentimientos: uno de los que más me preocupaba era intentar llegar a un público más amplio y acabar siendo banal. Mucho se ha escrito sobre por qué el escritor escribe y muchos aseguran que lo hacen para sí mismos. Afortunados ellos, tengo la impresión de que de alguna manera se autoengañan, pues si realmente escribieran sólo para ellos mismos parece lógico que no tendrían necesidad de compartir, de publicar. Para mí, el escritor en el fondo crea para perdurar. En muchos autores predomina el firme convencimiento de que lo que escriben merece ser leído por otros. Otros creadores aseguran hacerlo solo para crear algo que se acerque a la belleza artística, un concepto que también ha sido muy debatido y que entronca con la vieja discusión del canon literario. ¿De dónde viene la necesidad de la creación literaria y por extensión la artística? Se trata de una discusión tan antigua como el propio arte y que yo no voy a pretender iluminar.
Para mi esta reflexión de la que ya debeis estar aburridos debe servirme para mejorar mi escritura. Sea cual sea la razón por la que el ser humano crea, ésta es una peculiaridad que nos distingue del resto de animales, al igual que el humor. Nos produce una satisfacción íntima que para algunos es incluso dolorosa cuando se exorcizan sentimientos o experiencias íntimas que muchas veces ni siquiera sabiamos que estaban ahí. Los científicos hablarían de simples reacciones químicas, liberación de serotonina, de la hormona de la felicidad, etcétera, pero resultaría triste limitarlo a ello, al igual que resulta triste limitar el amor a simples interacciones de elementos químicos de la naturaleza.No os entretengo más. Gracias por haber llegado a esta aquí, espero que las próximas entradas no se espacien tanto y me conformo con que lo que leais os produzca alguna reacción y no os deje indiferentes, pues nuestro tiempo es algo más valioso que la más valiosa de nuestras posesiones y lamentaría hacéroslo perder.
PD: Estoy peleado con Google por una entrada que escribí y que me han censurado sin explicar por qué. De verdad que no tengo idea de por qué una simple crítica de El despertar de la fuerza ha sido apartada del blog. He revisado el texto y no encuentro nada ofensivo ni que incumpla las condiciones de Blogger, pero seguiremos informando...
Que la Fuerza esté con vosotros... siempre.

1 comentario:
Sigue escribiendo. Se te da de maravilla escribir. Me das envidia. Espero tus entradas sobre pelis y series.
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