OJO: CONTIENE SPOILERS.
Pocas películas en los mas de 100 años de historia del cine han generado tanta expectación como el final de la saga original de Star Wars, que tuvo lugar el pasado diciembre de 2019 con el estreno del Episodio IX: El ascenso de Skywalker. Después de muchas dificultades, con cambio de director incluido y la batuta final a cargo, de nuevo, de J. J. Abrams, el resultado fue calificarse de digno, en mi opinión. Buceando de forma superficial por la críticas de los fans en dos de las páginas de seguidores en Facebook encuentras comentarios de todo pelaje: desde el que acudió al estreno con sus hijos y sentía que se cerraba un círculo hasta el que expresaba una honda insatisfacción por el resultado final tanto del film como de la saga.
Pues ni calvo ni con dos pelucas. El broche cumple con su función: dar cierra a la historia de la familia Skywalker, que es el hilo conductor de las nueve películas, desde el nacimiento de Anakin hasta la "adopción" de Rey en esta última. Y lo hace de manera espectacular, ofreciendo un derroche de recursos y escenas de acciones que estremecen a los que durante toda nuestra vida hemos acompañado a estas películas. También es cierto que al que nunca entró en su magia le dejará indiferente, pero no está hecha para ellos. Momentos como la aparición de cientos de destructores estelares o la épica batalla final tanto en el espacio como contra el renacido Emperador resultan familiares por ser obviamente calcados del Episodio VI: El retorno del jedi, pero esa sensación de deja-vu no hace sino reafirmar nuestro amor por la saga.
En el debe de Abrams, casi todo el mundo coincide en que ha querido abarcar todos los aspectos de la saga y plasmar prácticamente a todos los personajes de los nueve episodios, lo que a veces es confuso porque recurre a voces fantasmales que algunos pueden no reconocer. Resulta estremecedor ver resucitar a Carrie Fischer después de su muerte en la vida real, mientras que otras ocurrencias como el asalto a caballo de la nave de mando imperial resultan menos afortunadas.
Cuando nació este blog, su propia génesis se inspiró en una de las bases del espíritu de esta saga: la lucha entre el bien y el mal encarnadas en los lados luminoso y tenebroso de la Fuerza. De esta manera, ambos podían detectar perturbaciones en la Fuerza cuando se producían hechos que alteraban ese equilibrio.
Ahora me siento huérfano pensando que no habrá más aventuras a bordo del Halcón Milenario, si bien la irrupción de El Mandaloriano ha supuesto un soplo de aire fresco que nos permite disfrutar de pequeñas píldoras de emoción sobre la luna de Endor o una pequeña cantina en Tatooine.
Que la Fuerza os acompañe... siempre.

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