Por una vez, he realizado el trayecto inverso. Primero he visto el film y luego he podido disfrutar de la serie original de Watchmen en comic, calificado por el Times como una de las 100 obras literarias más importantes del siglo XX. Al ser un profano en esto del cómic, se me escapa todas las innovaciones técnicas que incorporó Watchmen, así como su papel como renovador de la estética de los superhéroes. Lo que no se escapa a nadie es la grandísima calidad del guión escrito por Alan Moore. La historia engancha desde el principio: un presente paralelo en el que los Estados Unidos ejercen la hegemonía mundial gracias al todopoderoso Dr. Manhattan y en el que los superhéroes están proscritos. La multitud de tramas hace que sea dificil entender todas las ramificaciones y son frecuentes las salidas como esa molesta historia de piratas que no se sabe muy bien a que viene. Pero el conjunto es sólido y poderoso y ofrece una reflexión sobre la responsabilidad del superhéroe: ¿es justo que la justicia quede en manos de personas que actúan al margen de la misma y que no se responsabilizan de sus actos? ¿O es un mal menor en la lucha contra el crimen? Si de algo puede pecar el comic es de alargarse demasiado en algunos tramos. Las tribulaciones de sus protagonistas son a veces exageradamente largas, y se echa de menos algo más de acción. Pero no cabe duda que se trata de un clásico con toda justicia no sólo del cómic sino de la literatura.
jueves, 19 de marzo de 2009
Watchmen: el cómic
Por una vez, he realizado el trayecto inverso. Primero he visto el film y luego he podido disfrutar de la serie original de Watchmen en comic, calificado por el Times como una de las 100 obras literarias más importantes del siglo XX. Al ser un profano en esto del cómic, se me escapa todas las innovaciones técnicas que incorporó Watchmen, así como su papel como renovador de la estética de los superhéroes. Lo que no se escapa a nadie es la grandísima calidad del guión escrito por Alan Moore. La historia engancha desde el principio: un presente paralelo en el que los Estados Unidos ejercen la hegemonía mundial gracias al todopoderoso Dr. Manhattan y en el que los superhéroes están proscritos. La multitud de tramas hace que sea dificil entender todas las ramificaciones y son frecuentes las salidas como esa molesta historia de piratas que no se sabe muy bien a que viene. Pero el conjunto es sólido y poderoso y ofrece una reflexión sobre la responsabilidad del superhéroe: ¿es justo que la justicia quede en manos de personas que actúan al margen de la misma y que no se responsabilizan de sus actos? ¿O es un mal menor en la lucha contra el crimen? Si de algo puede pecar el comic es de alargarse demasiado en algunos tramos. Las tribulaciones de sus protagonistas son a veces exageradamente largas, y se echa de menos algo más de acción. Pero no cabe duda que se trata de un clásico con toda justicia no sólo del cómic sino de la literatura.
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