jueves, 19 de marzo de 2009

Gran Torino

Ha recibido la crítica a Gran Torino como el testamento actoral de una de las pocas leyendas vivas que quedan en Hollywood y al menos en España, la rendición ha sido casi unánime. La gran mayoría de los críticos ha sido claro: se trata de una nueva obra maestra. Por una vez, estoy casi de acuerdo. El gran mérito de Eastwood es la automotivación. A su edad, y con todas las obras maestras previas ya filmadas y la bendición de los Oscars, ¿qué diablos pasará por su cabeza para que siga filmando obras tan relevantes? Porque el mérito de Gran Torino no es tanto la belleza plástica de su interpretación, la de un Harry Callaghan en franca decadencia, sino su importante mensaje moral: de como un tipo racista, malencarado y enfermo se revuelve contra la injusticia y el abuso de un puñado de criminales contra los más débiles del vecindario. Si creíamos que el Eastwood actor ya no podía dar más de si, estábamos equivocados: realiza una nueva vuelta de tuerca en diversos planos memorables y hace del gruñido un arte. Para acabar haciendo un mutis memorable que nos deja con la estremecedora sensación de que no le veremos más en pantalla, al menos como actor. Destacar también la notable elección de secundarios, especialmente la de los dos hermanos Tao (Bee Vang) y su hermana Sue (Ahney Her), que realizan unas interpretaciones conmovedoras. Una película dura, triste y amarga, pero también asombrosamente lúcida y que te reconcilia con el cine. Clint, no nos dejes nunca.
Calificación: ***** Clásico
Lo mejor: Eastwood en su interpretación crepuscular.
Lo peor: su marcado carácter autoconsciente.

No hay comentarios: