miércoles, 18 de marzo de 2009

Más allá de los sueños

La última película de Adam Sandler ha conseguido que por fin la madre del actor pueda ir a ver uno de sus films sin sentirse avergonzada. Esto resume lo peor y lo mejor de la película. Lo mejor, porque se trata de un espectáculo de Disney para todos los públicos que puede verse en familia, o con la novia o con los sobrinos para pasar dos horitas (se hace un poco larga, la verdad) de evasión. Y también lo peor, porque los fans de Sandler echarán de menos un poco más de mala leche y de humor menos blanco en esta parodia sobre los cuentos que se explican antes de ir a dormir. Lo cierto es que Adam Sandler empieza a cansar en su eterno papel de chico-no-malo-del-todo y bastante idiota: sus películas, con más o menos chistes de culo-tetas, son todas parecidas, y aquí consigue que sus notables secundarios queden eclipsados ante su presencia en el 90% de los planos. Su papel como productor queda demasiado marcado. Pese a contar con buenos efectos especiales y algunos golpes de humor interesantes, Más allá de los sueños acaba diluyéndose por su propia estructura repetitiva y, como manda Disney, decepciona con un happy end que podría haber sido mucho más atrevido. Al final, Disney es Disney. Y muy mal a la distribuidora española, que ha repetido un titulo en español de una peli ya existente de Robin Williams, al que deseamos una pronta recuperación de sus problemas de corazón.
Calificación: ** Allá usted.
Lo mejor: Los niños protagonistas.
Lo peor: El hiperprotagonismo de Sandler

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