miércoles, 21 de enero de 2009

Resistencia

Durante el año pasado, algunas películas (caso de El caballero oscuro) consiguieron esa extraña comunión que une a crítica y público en un unánime aplauso, en la confirmación de que por una vez el gusto del crítico y del pueblo llano coincide de forma inopinada. No es el caso de Resistencia, la última película de Edward Zwick, un director al que la crítica ha ninguneado desde que realizara Tiempos de gloria, pero al que el público sigue siendo fiel, como es el caso del español, que lo ha aupado, al menos durante unas semanas, a lo alto del podio de los films más taquilleros. Y se comprende perfectamente ese divorcio. Los films de Zwick ofrecen historias atrayentes de drama, tragedia, amor, persecución y venganza con algún toque de amor, todos ellos ingredientes que atraen al espectador medio, saciado de tonterías como Guerra de novias. Pero ¿cómo se materializan esas ideas? Es ahí donde la labor de Zwick hace aguas a los ojos de crítico y de muchos cinevidentes. Y es que tira de lo fácil y esconde las preguntas importantes. En este caso, la historia es rescatar del olvido la heroica labor de un grupo de judios bielorrusos que escaparon durante dos años del asedio nazi ocultándose entre los bosques. Pero el director se empeña en torturarnos con primeros planos de los protagonistas (que eso sí, sufren un montón) y no nos cuenta casi nada más. El resultado es que los sufridos judíos se pasan la película: a) Corriendo. b) Pasando hambre y c) Matando a nazis, casi siempre en ese orden, y el film pasa de un poder ser una gran historia a un me quedo como estoy y mucho es. En fin, Zwick tiene olfato para pillar historias interesantes y además las vende muy bien (en esta ocasión, despues de Pitt u Cruise, ha enredado al bondiano Craig, que si no quería encasillarse en papeles de héroes ha escogido la peor elección posible). Y, por favor, que alguien le diga al jefe que meter historias de amor con calzador no resuelve nada. Más introspección, más análisis de los personajes, más chicha en resumen, habrían elevado Resistencia a cotas que nunca, desgraciadamente, podremos conocer.
Calificación: *** (No lo lamentará).
Lo mejor: Era una historia que merecía ser contada.
Lo peor: No ahonda en casi nada.

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