martes, 13 de enero de 2009

Cuestión de honor

Es Cuestión de honor un thriller honrado y trabajado a la antigua usanza de los thrillers policiacos de los años 70, que bebe de las fuentes de Serpico, Harry el Sucio y ultimamente de Cuando eramos reyes. El tema de la corrupción policial obviamente no es nuevo y ha sido llevado al cine ultimamente por Ridley Scott con resultados irregulares en American Ganster. En esta película la cosa se sostiene en un buen guión, que si bien no es un prodigio de originalidad, nos remite a una de esas familias norteamericanas tan gustosas del público yanki, donde el padre, los hermanos y hasta el cuñado son maderos, de narcóticos para más señas. ¿Por qué siempre los corruptos son los de narcóticos? Una gran frase de Colin Farrell (recién laureado, a mi juicio de forma exagerada, con el globo de oro por  una peli menor como Perdidos en Brujas): "Yo gano 65.000 dolares al año y esos narcos ganan ese dinero en un fin de semana". REsumen del espíritu del poli corrupto. La otra pata del film la pone el duelo Farrel-Norton, más la cara de palo de Voight, que por fin vuelve a tener a su doblador original, Camilo García, una voz insigne del doblaje español que también dobla habitualmente a actores como Gene Hackman o Harrison Ford. Ahí es nada. Por cierto, para los amantes del doblaje, consultar la web www.eldoblaje.com. Siguiendo con Cuestión de honor, hay que destacar también las escenas de acción y violencia, de tipo realista, muy a los años 70. Se trata por tanto de un film honesto, que no busca nuevos horizontes pero que resulta entretenido y que brinda un honrado trabajo actoral de sus protagonistas. A destacar también el trabajo de la secundaria Jennifer Ehle, como esposa enferma de cáncer de uno de los hermanos.
Calificación: *** (No lo lamentará)
Lo mejor: Su honestidad y el trabajo actoral
Lo peor: Que puede sonar a peli ya vista

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