Leo con cierto asombro que Natalya Rudokova, la nueva estrella nacida de la factoría Besson, era peluquera en Nueva York y fue descubierta por el propio Besson mientras paseaban. Fue un flechazo: dos clases de interpretación y hala, a coprotagonizar Transporter 3, la nueva entrega de lo que parece destinada a convertirse en una franquicia de acción serie B, una Jungla de Cristal afrancesada, con el actor Jason Statham al que no en vano muchos califican del nuevo Willis (aunque sea de serie B). El caso es que la pelirroja Rudokova, que da todo el pego como joven ucraniana empastillada y procedente de Ibiza (menuda imagen tópica que se lleva la isla española), se ha convertido en la agradable sorpresa de este predecible aunque entretenidísimo vehículo de lucimiento de las cachas del sudodicho Statham. Que nadie espere Guerra y paz, ni un guión con sorpresas ni innovaciones narrativas. Eso de lo dejan a Synger o a la saga Bourne. Tampoco esperamos una profundidad en la psicología de los personajes ni una dirección de actores esmerada. Aquí prima la persecución de calidad (la de la bici no tiene precio) y los combates bien coregrafiados. Con toques de humor como cuando se atreven a descalificar el humor de Jerry Lewis. Estos franceses... En fin, una peli entretenida, fácil de olvidar pero también de disfrutar. No olvidemos el viejo eslogan de Hollywood: This is entertainment (esto es entrenimiento). Y eso lo cumple al 100%.Clasificación: *** (No lo lamentará)
Lo mejor: El maquillaje de los ojos de la Rudokova y las persecuciones en bici.
Lo peor: Su consciente apuesta por ser un vehículo (in)voluntario de lucimiento de Statham pero acentuando la faceta de film fácilmente olvidable.
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