jueves, 25 de diciembre de 2008

Ultimátum a la tierra

Ultimátum a la tierra es la nueva película del decaído (al menos en taquilla) Keanu Reeves y que supone la enésima versión de un film de culto preexistente, en este caso su homónimo Ultimátum a la tierra (1951), una pelicula que nació como serie B y que conquistó con justicia su sitio en la historia de la ciencia ficción fílmica. En su momento supuso un hito por su carácter pacifista, ya que el argumento se centraba en la amenaza nuclear. En estos tiempos de lo políticamente correcto se ha sustituido a las bombas por el cambio climático y Reeves toma el relevo de Klaatu, el alienígena original, con una interpretación quizás demasiada hierática, un poco en la línea de Matrix, donde también tardó lo suyo en mover las cejas a la hora de declamar sus líneas. La película da, lamentablemente, mucho menos de lo que podría, y ni siquiera el reclamo de unos efectos especiales absolutamente menguados y desaprovechados consiguen levantar la moral del espectador, que de por si suele venir a estos films prácticamente entregado. Si hay un genero con seguidores fieles es el de la ciencia ficción (basta citar Star Wars) y en este caso la hierática mirada de Reeves no consigue conmover ni convencer más que a la siempre correcta ganadora del oscar Jennifer Connelly. Ha llovido mucho desde sus correrías con Bowie en Dentro del Laberinto, pero el encanto y la belleza de Connelly (esa mirada inocente que no ha perdido con el paso de los años) siguen sin defraudar a sus numerosos fans. Por otro lado decepcionan el hijo de Will Smith como hijo de la Connelly en la ficción (a la espera de su prueba de fuego como nuevo Karate Kid sin el inolvidable Pat Morita) y el escaso espacio ofrecido a John Cleese, un actor al que sus directores se empeñan en ningunear (caso de la saga Bond). Por su parte Kathy Bathes, ofrece un solvente aunque poco creíble al mismo tiempo papel de representante del presidente de Estados Unidos, que aquí ejerce de hombre invisible porque no cuenta con un sólo fotograma. Con todo, la dirección de actores no se revela como el principal problema del film: su director Scott Derrickson realiza sus deberes de forma funcionarial, y en todos los aspectos: guión, dirección de actores, efectos especiales... da menos de lo que la idea merece. Pues si bien no hay nada original aqui (para eso se trata de un remake), el punto de partido si daba para bastante más. Al final la cosa se queda en un remedo de El Día de Mañana (Roland Emmerich) con muchas menos escenas espectaculares. Sin embargo, nos congratula que aunque sea de manera superficial, el mensaje de que el cambio climático es real (pese a lo que digan algunos ex presidentes) y nos afecta a todos. 
Calificación: *** (No lo lamentará).
Lo mejor: paradojicamente, la simpatía que despierta el robot que ayuda a Klaatu y la mirada limpia de Connelly.
Lo peor: dar menos de lo que propone y la inmovilidad de cejas de Reeves, que nunca acaba de creerse su papel.

1 comentario:

Marioti dijo...

Ese Reeves hieráticoo jajaa!! q bueno, pues sí... pues a mí me gusta cómo trabaja el niño... nose... pero lo hizo bien... Y de efectos especiales? yo como no estoy acostumbrada... todo lo q sea.. bienvenido sea!! q poco entiendo.. ouu... Besitos!! Lo mejor: La compañía en el cine!!