martes, 30 de diciembre de 2008

AUSTRALIA

Es Australia un film condenado a no dejar indiferente a casi nadie. Su excesivo metraje, sus estrellas protagonistas, su aspiración a ser el nuevo Lo que el viento se llevó del siglo XXI, su exploración de los paisajes y la idiosincrasia australianas... Y también un guión algo tramposo, unas interpretaciones q no acaban de cuajar y un hilo conductor que suena a ficticio. Se queda uno pensando que le han vendido un hermoso pastel de chocolate algo hueco en su corazón. Luhrmann es un experto en artificios: ya lo demostró con Romeo+Julieta y Moulin Rouge, pero los fuegos artificiales siempre son arriesgados porque una vez acaban de deslumbrarte sólo te queda el cielo, es decir, no te queda nada... Una película es como la obra de una casa: precisa de andamiajes (guión) y buenos obreros (actores) y el pulso firme de un arquitecto (el director). Aqui los andamiajes fallan, los obreros sólo aparentan y el arquitecto, bueno, en ciertas partes hace mutis por el foro. Esa manía heredada de la trilogía tolkiana de ralentizar los planos de los paisajes sólo consigue eso: ralentizar, pese a un efecto estético q puede impresionar al principio pero q llega a cansar. Y sin embargo, y esto hay que reconocerlo, es una pelicula que nunca llega a aburrir, pese a q le sobra metraje, por lo menos media hora, para ser más redonda. Y es que Luhrmann abre demasiadas vías en el argumento y no cierra bien ninguna, o lo hace de forma tópica. Los buenos son demasiados buenos (la vena canallesca del papel de Jackman no está explotada), el malo es demasiado malo y los secundarios son demasiado secundarios. Empatizar con el niño protagonista no es fácil: habla más como voz en off que como protagonista, y Luhrmann consigue que al final uno se quede con el simpático Rey Jorge como personaje más auténtico. Y sin embargo, tiene este film muchas cosas positivas: un intento nada desdeñable de recuperar la épica, de explicar al mundo lo que es Australia aunque sea de forma reduccionista, en un momento en que la cinematografía de Hollywood se vuelca con las oportunidades que ofrece este continente (sólo hay q ver las sagas de Star Wars y El Señor de los Anillos). Por tanto, conviene aplaudir a su director antes que afearle su afan sintético. Y esperar a ver por donde sale en su próximo film que seguro tampoco aburrirá. Es la hora de los canguros.
Calificación: *** (No lo lamentará)
Lo mejor: Que no aburre y el personaje de Rey Jorge
Lo peor: sus pretensiones de film duradero y que se haga larga pese a ser una síntesis.

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