martes, 24 de marzo de 2009

Underworld: La rebelión de los licántropos

Sería pretencioso entroncar Underworld: La rebelión de los licántropos, tercera entrega de la saga que narra la lucha entre vampiros y hombres lobo, con los films de la Hammer que explotaban en sus diversas variedades a estos dos mitos de la fantasía y el terror modernos, y que encontraron en el cine su mejor vehículo de exposición. Y es que la estética y la técnica han evolucionado de forma notable de manera que este tercer film, que adopta pose de precuela, agotada la línea argumental moderna con las dos primeras partes, es más deudora del Van Helsing de Sommers, con gotas de Espartaco y pinceladas de Matrix. Rodada con oficio por un ex encargado de efectos especiales, el film rezuma gotas de calidad en las interpretaciones de veteranos como Bill Nighy, que tan pronto se viste de rockero en Love Actually como de nazi arrepentido en Valkiria. Aquí, con unos ojos azules que se salen de las órbitas, se debate entre la tristeza de un padre preocupado y la maldad intrínseca de un líder de una raza que se cree superior, en una suerte de paralelismo irónico e involuntario con su papel en la Valkiria de Singer. Le asisten una Rhona Mitra, correcta como la hija díscola, y un barbado Michael Sheen que da el tipo de proletario líder de los hombres lobo. Discursos de liberación y masacres varias se suceden en una película que gustará a todos los amantes del fantastique y dejará indiferentes a casi todos los demás, pero que se eleva y mantiene el tipo frente a otros films de este estilo. Aunque la trama discurre de forma bastante previsible y lineal, dejando poco espacio a la sorpresa, la batalla final e inevitable está rodada con estilo y Tatopoulos se desenvuelve con solvencia entre los extras digitales. Para todos los amantes del colmillo como símbolo del fantástico, este film no aportará grandes novedades pero sí un par de horas de gozoso disfrute y evasión. Más de lo que ofrecen muchos sesudos films actualmente en cartelera, mientras esperamos a otra suerte de hombre lobo, el Lobezno de X-Men: Origins.
Calificación: ***. Se puede ver.
Lo mejor: la batalla campal entre las dos fuerzas del mal.
Lo peor: el tufillo romántico inter especies está metido con calzador.

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