Pues resulta que 20 millones de rupias indias son al cambio algo más de 320.000 euros, es decir unos 53 millones de las antiguas pesetas. Se queda uno con esta duda cuando ve la última película de Danny Boyle: ¿Quien quiere ser millonario? Todo el argumento gira sobre la posibilidad de que un joven ignorante se haga millonario pero claro, a ¿cuánto está la rupia? ¿Y si esas 20 millones de rupia se quedan en nada? Bueno, echa esta precisión, decir que el film de Boyle es de los que no pueden dejar indiferentes a nadie. La descarnada y dickensiana visión de la infancia de tres niños en una gran ciudad de la India produce una mezcla de sentimientos: repugnancia, pena, asombro, lástima... pero también admiración por la forma en que los pequeños salen adelante. Unos niños que en medio de la inmudicie, del asesinato de su madre por fanaticos, de la explotación por parte de desalmados, siguen teniendo tiempo para una sonrisa. Y por encima de todo esa historia de amor que rompe las barreras del espacio y del tiempo. Si bien la película de Boyle cuenta con algunos defectos, entre los que el menor de ellos no es el del abuso de los flash backs, sus virtudes se alzan sobre todos ellos: una fotografía deslumbrante, una acertado uso de la música y unos intérpretes en estado de gracia. A años luz de Benjamin Button, porque mientras ¿Quién quiere ser millonario? da una lección sobre la vida, la de Button no nos enseña nada. Gracias Mr. Boyle.Caficación: ***** (Imprescindible).
Lo mejor: enseñar las tripas de la miseria y no perder por ello, es decir, su valentía.
Lo peor: que los Oscar pasen de largo sobre ella.
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