La Carrera de la Muerte es un remake de la peli La Carrera de la Muerte del 2000 dirigida por Roger Corman y que contaba con un primerizo Silverstar Stallone. En esta revisión dirigida por P. W. Anderson (Resident Evil), nos encontramos al cachas Jason Statham, al que algunos consideran el nuevo Bruce Willis, en el papel de un convicto al que ofrecen correr una carrera en la cárcel para lograr su libertad. Sin embargo, no será una carrera normal, ya que todos los coches están trucados y armados hasta los dientes. Con esta simple premisa, que nos remite a la variante de carreras mortales del súbgenero de coches (ultimamente representado por las sagas A todo gas, Transporter, Taxi e incluso Transformers), Anderson consigue una efectista y a veces efectiva cinta que logra su principal objetivo: dignificar el original, una serie B no muy recordada, a la vez que recupera para la producción al imprescindible Roger Corman, el mítico rey de la serie B. No esperen encontrar una película con grandes mensajes o críticas (más allá de la epidérmica alusión a la guerra de audiencias o a la futura privatización de las cárceles), se trata de una película de usar y olvidar, eso sí, con fuertes dosis de acción, que en algunos casos rozan el gore (caso de la decapitación de uno de los conductores) y que tiene como aliciente ver en papeles poco habituales a Joan Allen como mala malísima. Statham, con su sobriedad habitual -no le pidamos Hamlet, al menos por ahora...- pone cara de duro capaz de todo por volver a ver a su cría, y el resto de secundarios le acompaña con más o menos fortuna. Cine de género y de palomitas, Anderson no da gato por liebre: rueda con corrección aunque con pocas sorpresas y se pone al servicio de lo que importa: las carreras y las explosiones. Lo mejor: Que no engaña y algunas escenas de la carrera
Lo peor: faltan algo más de mala leche y algún cameo del original
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